Un estudio de práctica clínica real muestra una pérdida media de peso del 18,5 por ciento a los 18 meses de tratamiento con semaglutida inyectable y del 18 por ciento en el mismo período con semaglutida oral, revelando una eficacia comparable entre ambas opciones terapéuticas en adultos con obesidad que recibieron el tratamiento farmacológico combinado con una intervención estructurada en el estilo de vida.