Madres bilingües: un estudio del cerebro revela que cambiar de idioma no rompe su conexión con sus hijos

Archivo - Madre hablando con su hijo en la habitación.
Archivo - Madre hablando con su hijo en la habitación. - HALFPOINT/ ISTOCK - Archivo
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Publicado: miércoles, 18 febrero 2026 8:08

   MADRID, 18 Feb. (EUROPA PRESS) -

En muchas casas, las madres bilingües cambian de idioma sin parar para jugar, regañar o contar cuentos a sus hijos. Esa mezcla a veces despierta la duda de si hablar en una lengua que no es la materna enfría, de algún modo, la conexión más íntima entre ambos.

CUANDO EL CEREBRO DE MADRE E HIJO SE PONE “EN LA MISMA ONDA”

   Tener cerebros así sincronizados o en sintonía puede ayudar a las personas a fortalecer su conexión emocional, mejorar la comunicación y alinear su atención pero, además, se cree que la sincronía neuronal es importante para un vínculo sano entre padres e hijos, según expertos de la Universidad de Nottingham, Reino Unido.

   La sincronía intercerebral es la actividad simultánea de las redes neuronales en los cerebros de personas que interactúan socialmente, por ejemplo, al hablar, aprender, cantar o trabajar juntas. Ahora, este equipo de científicos del Reino Unido ha descubierto que la sincronía neuronal no parece "perderse en la traducción" en familias bilingües. Los resultados se publican en 'Frontiers in Cognition'.

   "Aquí demostramos que los cerebros de las madres bilingües y sus hijos se mantienen igual de 'sincronizados' a través de la sincronía neuronal independientemente de si juegan en el idioma nativo de la madre o en un segundo idioma adquirido", expone la primera autora, la doctora Efstratia Papoutselou, investigadora de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nottingham.

   "Este es un hallazgo importante porque sugiere que el uso de un segundo idioma no altera la conexión cerebro-cerebro que sustenta el vínculo y la comunicación". Muchos niños en todo el mundo crecen en familias donde se habla más de un idioma. Por ejemplo, en la UE, el porcentaje de estos hogares mixtos aumentó del 8% al 15,6% entre 2014 y 2023.

Los beneficios sociales, cognitivos y académicos de crecer con más de un idioma son evidentes. Sin embargo, Papoutselou y sus colaboradores querían saber si el multilingüismo podría suponer una desventaja para la comunicación y el vínculo entre padres e hijos. La razón: incluso los hablantes con un alto nivel de dominio del idioma tienden a hablar el idioma adquirido más despacio, con más pausas y correcciones, especialmente en contextos con alta carga emocional o cognitiva.

   "Los hablantes de una segunda lengua a menudo manifiestan una sensación de distanciamiento emocional cuando usan su lengua no materna, lo que puede influir en cómo expresan afecto, disciplina o empatía en las interacciones entre padres e hijos", escribieron los autores.

JUGUETES, DOS IDIOMAS Y UNOS GORROS PARA MIRAR DENTRO DEL CEREBRO

Los investigadores se centraron en 15 familias del Reino Unido donde niños de entre tres y cuatro años habían sido criados bilingües. El inglés no era la lengua materna de las madres, pero lo aprendieron en el nivel C1 o C2 del Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas.

   Cada pareja madre-hijo visitó la clínica de investigación y se sentó a una mesa con juguetes. Ambos usaron un gorro fNIRS (espectroscopia funcional de infrarrojo cercano) para medir los cambios en la concentración de oxígeno en los vasos sanguíneos cerebrales, un indicador de la actividad neuronal. Se les indicó que jugaran de forma natural según uno de tres escenarios aleatorios: juntos en la lengua materna de la madre, como en casa; juntos exclusivamente en inglés; o en silencio e independientemente, con una pantalla entre ellos.

   Las mediciones fNIRS mostraron una sincronía neuronal estadísticamente significativa entre cada pareja madre-hijo, que fue más intensa durante el juego interactivo que durante el juego independiente. La sincronía fue especialmente intensa en la corteza prefrontal, centro neurálgico de la toma de decisiones, la planificación, el razonamiento y las emociones. Fue más débil en las regiones de la unión temporoparietal, que regulan la cognición social y la atención.

   Los resultados mostraron que la sincronía cerebral era igualmente fuerte cuando los participantes jugaban en inglés que cuando jugaban en la lengua materna de la madre. Los investigadores concluyeron que hablar en un idioma adquirido no afectaba la capacidad de la madre para sincronizar su actividad cerebral con la de su hijo durante el juego interactivo. Estos resultados sugieren que esta condición clave para un aprendizaje y un vínculo efectivos puede cumplirse independientemente del idioma.

   El bilingüismo a veces se considera un desafío, pero puede brindar ventajas reales en la vida. Nuestra investigación demuestra que crecer hablando más de un idioma también puede favorecer una comunicación y un aprendizaje saludables, concluye el doctor Douglas Hartley, profesor del Centro de Investigación Biomédica del NIHR Nottingham y autor principal del estudio.

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