MADRID, 17 Feb. (EUROPA PRESS) -
La vacuna de ARNm contra la COVID-19 no está asociada con el autismo ni otros problemas del desarrollo neurológico en los niños cuyas madres recibieron la vacuna inmediatamente antes o durante el embarazo, según una nueva investigación de la Red de Unidades de Medicina Materno-Fetal de Estados Unidos.
Los datos se han presentado en la Reunión de Embarazo 2026 de la Sociedad de Medicina Materno-Fetal (SMFM) celebrada en Las Vegas, Estados Unidos.
UN ESTUDIO PENSADO PARA RESPONDER A UNA DUDA MUY CONCRETA
Existen dos tipos de vacunas contra la COVID-19 recomendadas en Estados Unidos: la vacuna de ácido ribonucleico mensajero (ARNm) y la vacuna de subunidades proteicas. Ambas vacunas se recomiendan y son seguras durante cualquier etapa del embarazo para proteger la salud materna e infantil.
Los investigadores de la Red de Unidades de Medicina Materno-Fetal estudiaron a 434 niños de entre 18 y 30 meses de edad para detectar signos de autismo u otros problemas del neurodesarrollo. En este estudio observacional prospectivo multicéntrico, realizado entre mayo de 2024 y marzo de 2025, la mitad de los niños (217) nacieron de madres que habían recibido al menos una dosis de la vacuna de ARNm durante o en los 30 días previos al embarazo; la otra mitad nació de madres que no habían recibido la vacuna de ARNm durante o en los 30 días previos al embarazo.
"Los resultados del neurodesarrollo en los niños nacidos de madres que recibieron la vacuna contra la COVID-19 durante o poco antes del embarazo no difirieron de los nacidos de madres que no recibieron la vacuna", plantea el investigador principal George R. Saade, profesor y presidente de Obstetricia y Ginecología, y decano asociado de Salud de la Mujer, en Macon & Joan Brock Virginia Health Sciences en la Universidad Old Dominion en Norfolk (Estados Unidos).
Las madres que recibieron la vacuna de ARNm contra la COVID-19 se emparejaron con las madres que no la recibieron según el lugar del parto (hospital, centro de maternidad, etc.), la fecha del parto, la situación del seguro médico y la raza. Se excluyó de ambos grupos de estudio a las participantes que tuvieron un parto prematuro antes de las 37 semanas, un embarazo multifetal o un niño con una malformación congénita grave.
Así, los niños nacidos de ambos grupos fueron evaluados para problemas de desarrollo neurológico a la edad de 1 años y medio y 2 años y medio, utilizando el Cuestionario de edades y etapas versión 3 que evalúa y rastrea el desarrollo infantil en cinco áreas principales: comunicación, habilidades motoras gruesas, habilidades motoras finas, resolución de problemas e interacción personal-social.
Además, los investigadores compararon las puntuaciones de evaluación de los niños de la Lista de verificación de comportamiento infantil, la Lista de verificación modificada para el autismo en niños pequeños y el Cuestionario de comportamiento de la primera infancia.
"Este estudio, realizado a través de un riguroso proceso científico en una red de ensayos clínicos de los NIH, demuestra hallazgos tranquilizadores con respecto a la salud a largo plazo de los niños cuyas madres recibieron la vacuna contra la COVID-19 durante el embarazo", subraya Brenna L. Hughes, profesora de Biología Reproductiva y Planificación Familiar y presidenta interina del Departamento de Obstetricia y Ginecología de la Universidad de Duke en Raleigh (Estados Unidos).