Archivo - Poner límites. La mano humana muestra un gesto de parada para una multitud de personas. - MARY LONG - Archivo
MADRID, 11 Feb. (EUROPA PRESS) -
Cada vez se habla más de “poner límites”, pero muchas personas solo sienten que están agotadas, que siempre llegan tarde a todo o que cargan con problemas que no son suyos. Les suena el concepto, lo ven en redes, pero cuando toca decir “no” en la vida real aparece la culpa, el miedo a quedar mal o a perder una relación. Y al final, el cuerpo y la cabeza pasan factura.
CUANDO DECIR “NO” ES UN ACTO DE CUIDADO, NO DE EGOÍSMO
La psicoterapeuta de Reino Unido Lynn Somerfield sugiere en su nuevo libro, 'The Seeds of Change - How Therapists Cultivate Personal Growth (Las Semillas del Cambio: Cómo los Terapeutas Cultivan el Crecimiento Personal)' que mantener límites saludables en torno a las relaciones, el trabajo y las creencias personales es crucial para una buena salud mental.
No obstante, es necesario aclarar qué limites son saludables, ya que la cultura popular ha convertido los límites en una salvación, presentándolos como la forma de prevenir el agotamiento laboral y las peleas con los amigos, pero esta realidad tiene sus matices.
El libro se basa en historias clínicas de pacientes y en la experiencia adquirida a partir de sus propios problemas de salud mental y física, que superó con psicoterapia. La repentina pérdida de su madre y otros eventos traumáticos en su vida provocaron en Lynn un trastorno de estrés postraumático y encefalomielitis miálgica, también conocida como síndrome de fatiga crónica.
Utilizando temas y enfoques basados en evidencia de la terapia, Lynn Somerfield ofrece conocimientos prácticos y ejercicios para cualquier persona que busque mejorar su bienestar, incluido el establecimiento de límites.
De esta forma, la autora aconseja que establecer límites es fundamental para construir conexiones positivas con otros que promuevan el bienestar emocional, en lugar de drenar nuestra energía o socavar nuestra autoestima.
Los límites son reglas fundamentales que esperas que involucren tu cuerpo, tu espacio personal, tus posesiones materiales, tus emociones, tu tiempo y tus creencias intelectuales. Por ejemplo, apagar el teléfono del trabajo por las noches para proteger el tiempo en familia o rechazar una invitación social si necesitas descansar.
DEL CUERPO AL TIEMPO: LOS DISTINTOS TIPOS DE LÍMITES QUE CASI NADIE NOS ENSEÑA
Aunque los límites parecen sencillos, a menudo conllevan dificultades. Las personas pueden tener miedo de defender sus necesidades por miedo a la pérdida o al rechazo, o pueden considerarse personas "serviciales" y excederse con frecuencia.
Para esas personas, Lynn tiene una advertencia: comprometerse demasiado o permitir que otros monopolicen su tiempo puede llevar al agotamiento, como también lo puede hacer el asumir la responsabilidad de los sentimientos de los demás. "Los límites saludables, aunque adaptables, se establecen para fortalecer nuestras conexiones con los demás en lugar de alejarlos", explica.
"Nos guían para reconocer interacciones apropiadas y respetuosas y promover relaciones preservando nuestra identidad, aclarando dónde terminamos nosotros y dónde comienzan los demás", señala.
Estos límites son personales y reflejan nuestros valores, necesidades y limitaciones particulares. Unos límites bien definidos mejoran nuestro bienestar emocional, protegen nuestra energía y nuestro espacio personal, y fomentan relaciones respetuosas y enriquecedoras en lugar de agotadoras.
En la cultura occidental actual, se da más importancia al respeto de los límites corporales, y la mayoría de los niños aprenden desde pequeños los límites de la piel, como la sensación de un contacto físico "bueno" y "malo". Lynn reconoce que esto puede ser un desafío para algunos adultos que quizás no hayan tenido la oportunidad de comprender los límites corporales en su infancia, pero que nunca es demasiado tarde.
El consejo de Lynn es que respetar los límites personales empieza temprano, y empieza en casa. Explica: "los niños están más seguros cuando el consentimiento está normalizado: lenguaje claro, conversaciones tranquilas, permiso antes del contacto y adultos de confianza a quienes siempre pueden contar".
Lynn aconseja a padres, cuidadores y tutores que la protección más sencilla y eficaz que podemos ofrecer a los niños es convertir la autonomía corporal en una norma cotidiana, no en una charla informal.
Esto implica usar un lenguaje apropiado para su edad (para los niños más pequeños, "las partes íntimas son las zonas que cubre la ropa interior o el traje de baño") y, a medida que crecen, introducir términos anatómicos correctos para que puedan describir lo que está sucediendo con claridad y sin vergüenza.
Además de los límites corporales, las personas pueden tener límites personales o de espacio físico, pero esto puede ser difícil de abordar dadas las preferencias personales. Lynn explica: "Algunas personas prefieren acercarse, otras quieren mantener cierta distancia y otras necesitan más".
Para quienes tienen dificultades para identificar los límites de su espacio personal o sienten que ya han sido invadidos, Lynn sugiere una técnica para recuperar la sensación de espacio personal. Esto implica imaginar un límite suave a tu alrededor y luego decirte en silencio: 'Este es mi espacio'.
Otro límite que vale la pena implementar se refiere a las pertenencias materiales. El consejo de Lynn es que, para prestar y compartir objetos con éxito, y protegerlos, es necesario saber decir que no. También es importante expresar la decepción si se falta el respeto a las posesiones; de lo contrario, la ira se retraerá. Lynn aclara al respecto: "Los sentimientos no expresados pueden conducir a la depresión o a comportamientos pasivo-agresivos, como faltar a citas, olvidar cumpleaños o abandonar relaciones".
Quizás uno de los límites más difíciles de gestionar en las relaciones interpersonales son los sentimientos y la energía que los rodean. Según Lynn, estos también deben protegerse, pero por diversas razones emocionales, culturales e históricas, a las personas les resulta difícil expresarlos.
Para empezar a establecer límites emocionales, Lynn aconseja evitar absorber las cargas emocionales de los demás, decir "no" cuando las situaciones se vuelven abrumadoras y ser sincero contigo mismo y con los demás. Sus consejos incluyen dejar claro cuánto tiempo tienes disponible y ensayar decir "no" en voz alta.
"RECONOCE TUS LÍMITES, MANTÉN UNA MENTE ABIERTA"
En un mundo exigente, establecer límites de tiempo puede ser un verdadero desafío logístico para muchos. Pero Lynn advierte que gestionar y valorar el tiempo propio y el de los demás es esencial para mantener una relación equilibrada. Su consejo es dejar que las prioridades personales, como el trabajo, la familia, las aficiones y las actividades de ocio, determinen cómo se distribuye el tiempo.
Sugiere reservar bloques de tiempo específicos en tu calendario para trabajar, relajarte o disfrutar, y tratarlos como citas esenciales. Reconoce los momentos en los que te sientas abrumado o con demasiadas responsabilidades, dice Lynn, y modifica tus compromisos según sea necesario.
Los límites intelectuales implican reconocer las ideas, creencias y opiniones de los demás y, al mismo tiempo, proteger y mantener los propios puntos de vista.
Lynn concluye: "Establecer límites intelectuales sanos es beneficioso para fomentar el respeto mutuo y las conversaciones abiertas. Plantea preguntas, reconoce tus límites, mantén una mente abierta y respeta los diferentes puntos de vista".