Investigadores identifican alteraciones genéticas "clave" en el cerebro de personas con alcoholismo

Investigadores del Instituto de Neurociencias UMH-CSIC
Investigadores del Instituto de Neurociencias UMH-CSIC - UMH
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Publicado: lunes, 9 febrero 2026 11:21

ALICANTE 9 Feb. (EUROPA PRESS) -

Investigadores del Instituto de Neurociencias (IN), centro mixto de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH) y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, han liderado un estudio en el que han identificado alteraciones genéticas "clave" en el cerebro de personas con alcoholismo.

El trabajo, publicado en la revista 'Addiction', recalca que el consumo crónico de alcohol "altera profundamente" la expresión de genes del sistema endocannabinoide en regiones destacadas del cerebro y muestra cómo estos cambios afectan a áreas implicadas en la recompensa, el control de impulsos y la toma de decisiones. Asi, abre "nuevas vías" para comprender la biología de la adicción y mejorar su tratamiento, según ha indicado el IN en un comunicado.

"El alcoholismo es una de las principales causas de enfermedad y muerte en el mundo, pero, pese a su impacto social y sanitario, las opciones terapéuticas disponibles siguen siendo limitadas", explica Jorge Manzanares, líder del estudio y director del laboratorio neuropsicofarmacología traslacional de las enfermedades neurológicas y psiquiátricas, quien ha apuntado que, "por eso, comprender qué cambia en el cerebro tras décadas de consumo resulta clave para desarrollar terapias más eficaces".

En este contexto, el estudio se centró en analizar los mecanismos neurobiológicos asociados al trastorno por uso de alcohol mediante el examen de tejido cerebral 'post mortem' de personas que habían consumido alcohol de forma crónica durante una media de 35 años.

En concreto, los investigadores buscaron cambios en el sistema endocannabinoide, estrechamente ligado a los mecanismos de recompensa y de adicción. El sistema endocannabinoide es una red de comunicación química que regula funciones tan básicas como el placer, la memoria, el estado de ánimo o la respuesta al estrés. Está formado por receptores, como CB1 y CB2, sus ligandos naturales y las enzimas responsables de su degradación, entre ellas FAAH y MGLL. "Este sistema actúa como un modulador fino del funcionamiento cerebral y desempeña un papel central en los procesos de recompensa y motivación", apunta Manzanares.

Según los investigadores, hasta ahora se sabía que el alcohol interactúa con este sistema, pero existían pocos datos basados en estudios sobre el cerebro humano. Por ello, el IN considera que el nuevo trabajo "aporta una visión detallada de cómo el consumo crónico altera la expresión de genes clave del sistema endocannabinoide en regiones implicadas en la adicción".

ESTUDIO DE DOS ÁREAS "FUNDAMENTALES"

Los estudiosos analizaron dos áreas "fundamentales" del sistema mesocorticolímbico: la corteza prefrontal, relacionada con el juicio, la planificación y la toma de decisiones, y el núcleo accumbens, considerado el centro neurálgico de la recompensa y la formación de hábitos.

Al comparar las muestras de personas con trastorno por uso de alcohol con las de individuos sin adicción, el equipo observó un "desequilibrio notable" en la expresión de varios genes del sistema endocannabinoide.

En primer lugar, detectaron un aumento marcado del receptor CB1: los niveles del gen que lo codifica se incrementaron en un 125 por ciento en la corteza prefrontal y en un 78% en el núcleo accumbens. "Este receptor está estrechamente implicado en el refuerzo de las conductas adictivas y en el riesgo de recaída", comenta la investigadora María Salud Gutiérrez García, primera autora del estudio.

Por el contrario, la expresión del gen del receptor CB2 se redujo aproximadamente en un 50% en ambas regiones. "Dado que el receptor CB2 cumple funciones neuroprotectoras y antiinflamatorias, su disminución sugiere un deterioro de los mecanismos de defensa del cerebro frente al daño inducido por el alcohol", detalla la investigadora.

Un "hallazgo llamativo" para los investigadores fue la alteración del receptor GPR55, conocido como "huérfano" porque durante años no se sabía con certeza cuál era su ligando natural. Los investigadores encontraron niveles más altos en la corteza prefrontal, con un aumento del 19%, pero "significativamente más bajos" en el núcleo accumbens, con una reducción del 51%.

Este estudio del IN es "el primero en documentar cambios en este gen en humanos con trastorno por uso de alcohol". Además, observaron cambios en la enzima FAAH, responsable de degradar la anandamida, un cannabinoide generado por el sistema nervioso que influye en la ansiedad y el placer.

En las personas con alcoholismo, la expresión génica de FAAH era menor en la corteza prefrontal, pero un 24% mayor en el núcleo accumbens, lo que podría alterar la disponibilidad de estas sustancias reguladoras.

MUESTRAS

Desde el IN han resaltado que una de las "fortalezas" del trabajo es el uso de muestras de tejido cerebral del New South Wales Tissue Resource Centre, en Sydney (Australia). Estas muestras pertenecían a personas con alcoholismo crónico que no consumían otras drogas ilícitas, lo que permitió aislar los efectos específicos del alcohol en el cerebro humano sin la interferencia habitual del policonsumo. "Este enfoque aporta una imagen más clara de cómo el alcohol, por sí solo, remodela la expresión génica en regiones cerebrales clave para la adicción", comenta García Gutiérrez.

Según los autores, estos hallazgos "ayudan a comprender mejor por qué el cerebro de las personas con trastorno por uso de alcohol presenta una mayor vulnerabilidad a la recaída y una menor capacidad de control ejecutivo".

"Identificar qué componentes del sistema endocannabinoide se alteran y en qué regiones cerebrales abre la puerta a nuevas dianas terapéuticas más específicas y personalizadas", han resaltado desde el IN.

AUTORES

Los autores del estudio forman parte de la Red de Investigación en Atención Primaria de Adicciones del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), así como del Instituto de Investigación Sanitaria y Biomédica de Alicante (Isabial).

El trabajo ha contado, además, con la participación del investigador Gabriel Rubio, del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital 12 de Octubre (i+12), y ha sido posible gracias a la financiación del ISCIII, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y el Ministerio de Sanidad, en el marco de redes nacionales de investigación en adicciones y salud, con el apoyo Isabial. El IN está acreditado como Centro de Excelencia Severo Ochoa.

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