Los anticonceptivos hormonales son utilizados por millones de mujeres en todo el mundo, pero sus efectos podrían extenderse más allá de la fertilidad. Una nueva investigación ha detectado un aumento de la alimentación emocional durante los periodos en los que las usuarias toman las píldoras activas, lo que abre nuevas preguntas sobre el impacto de estas hormonas en la conducta alimentaria.