Archivo - Autocontrol, pensar, relajarse, estrés - NICOLETAIONESCU/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 29 Ene. (EDIZIONES) -
Durante años se ha hablado del TDAH como un problema de conducta, de falta de atención, o de autocontrol. Sin embargo, la Neurociencia empieza a contar otra historia: la de un cerebro que siente, que procesa, y que se relaciona con el mundo de forma diferente.
Miguel Toribio-Mateas es neurocientífico, investigador en salud mental y diagnosticado de TDAH y autismo en la edad adulta, defiende en 'Cuerpo y mente. TDAH' (Alienta Editorial), un libro que acaba de salir publicado y por el que nos concede una entrevista a Europa Press Salud Infosalus, que entender el TDAH como una experiencia cuerpo-mente no sólo reduce el estigma, sino que puede cambiar la vida de miles de personas que han crecido creyendo que "algo no funcionaba bien" en ellas.
"Las mentes con TDAH están hechas para el pensamiento divergente: conectar ideas inesperadas, generar soluciones originales. Esta capacidad brilla especialmente en el arte, en la Ciencia, o en la tecnología; y muchas veces es ahí donde encontramos nuestro lugar natural. En mi caso, fue precisamente mi creatividad la que me salvó cuando decidí 'reinventarme', y entrar en el mundo de la Neurociencia más adelante en la vida", reconoce.
Así, defiende que "el TDAH es una experiencia cuerpo-mente", y este trastorno representa una "capa más de lo que significa ser humano, una capa más de tu identidad". Lamenta durante nuestra conversación que hay mucho estereotipo, sobre todo en el caso de los menores; pero también un sesgo de género y de edad muy marcado.
LA BÚSQUEDA E IMPORTANCIA DEL DIAGNÓSTICO
Resalta Toribio-Mateas, además, que en los últimos años se está percibiendo un aumento de diagnósticos del TDAH, especialmente en mujeres, y no jóvenes, "aunque no hemos llegado al pico de diagnósticos", porque cada vez hay más personas que se ven identificadas con diferentes trazos del TDAH y que buscarán un diagnóstico.
"Son personas para las que tener un diagnóstico les sirve para poder empezar a reescribir su narrativa", cuenta tras su experiencia, ya que fue diagnosticado en torno a la cuarentena. De hecho, pone de relieve que a muchas personas con TDAH les diagnosticaron previamente de ansiedad o de depresión, cuando en realidad es TDAH, si bien considera que "son condiciones preexistentes".
EL TDAH ESTÁ INFRATRATADO
Precisamente, una reciente investigación publicada en la prestigiosa revista científica 'The Lancet' muestra un infra tratamiento del TDAH actualmente, aunque las cifras sobre el aumento de medicación en este ámbito han aumentado en, al menos, cinco países como Reino Unido, Alemania, o España, entre otros puntos debido a un mejor conocimiento del trastorno.
De hecho, Miguel Toribio-Mateas apuesta por que se abra el marco diagnóstico del TDAH "y no limitarlo únicamente a la corteza prefrontal, y a la dopamina", sino también a u marco donde tener en cuenta la regulación emocional de la persona, por ejemplo, el cómo se gestiona. Remarca que en la persona con TDAH "la gestión emocional es clave" y señala que ahora en los diagnósticos formados por las guías del DSM-V se centran en hiperactividad e impulsividad, y en otros "muchos sesgos", sin tener en cuenta, por ejemplo, el cómo se gestionan esas emociones en las personas con TDAH, cuando es un aspecto clave.
"Si te has pasado 40 años sin saber que tenías TDAH y te lo diagnostican con 40 años, en ese tiempo has podido desarrollar estrategias de gestión emocional, o bien te has podido decantar por el uso de alcohol y el abuso de sustancias. No hay que olvidar que hay un aumento del riesgo de suicidio de hasta 4 veces, especialmente en ciertas poblaciones minoritarias, como la comunidad LGTBIQ+ porque en ellas el estrés se acumula por varios frentes, en forma de ansiedad, o de depresión también", tal y como relata.
Dice que, si además, a esto le sumas la autoexigencia y el sentimiento de culpa con los que viven las personas con TDAH de forma constante, esto hace que se mantenga activada de manera continua el sistema de estrés, "y estamos en 'modo suricata'", o de una hipervigilancia, que afecta a la atención, y que se traduce en una persona más dispersa, al estar de forma permanente en modo alerta.
"La gestión de emociones está afectada por este sistema que no te deja que regules lo que te sucede en el día a día por el 'modo suricata'. Cuando te conoces por el diagnóstico y empiezas a conocerte, porque te vas informando e identificándote con lo que lees, te dejas de atacar internamente el cerebro, y éste dispone de más margen para funcionar mejor. Te das más posibilidades para la reflexión y la autocompasión, o de 'mindset'. Para ello, a veces, pueden ayudar herramientas terapéuticas como la respiración, o por ejemplo salir a darte un paseo de 10 minutos", subraya este neurocientífico.
Además, el estudio de 'The Lancet' pone de relieve que muchas personas antes de su diagnóstico de TDAH estaban tomando tratamientos para la ansiedad o la depresión, como hemos comentado antes. Este neurocientífico resalta en su libro a este respecto que, en numerosas ocasiones, "la presión por encajar" puede desgastar profundamente la autoestima de la persona con TDAH: "La ansiedad, la depresión, y el agotamiento no provienen del TDAH en sí, sino del desajuste constante entre lo que nuestro entorno espera de nosotros y lo que de verdad necesitamos. El TDAH no es un defecto que haya que corregir, es una forma de ser que merece ser comprendida".
EL TDAH ES UN NEUROTIPO, NO UNA ENFERMEDAD
Este investigador, además, critica que incluso en la lectura de los artículos científicos sobre el TDAH el lenguaje científico empleado sea "estigmatizante" porque se habla de 'controles sanos', y luego está el "parámetro del enfermo", aparte de que algunos trabajos también hablan del TDAH como una enfermedad: "Una persona con TDAH no está enferma, sino que tiene una serie de condiciones bioquímicas diferentes a las de una persona sin TDAH".
Sí celebra que en la actualidad se está respetando un poco más este aspecto entre los círculos académicos y científicos, reconociéndose que, efectivamente, el TDAH es un neurotipo o una manera de vivir, y de sentir el mundo a nivel neurológico que es diferente. Desde su práctica científica y educativa, Toribio-Mateas "impulsa un cambio de lenguaje que reconoce la diversidad neurológica, sin reducirla al déficit, ni a la patologización".
CÓMO ES EL CEREBRO DE UNA PERSONA CON TDAH
A su vez, le preguntamos sobre cómo es el cerebro de una persona con TDAH y si difiere del de una persona que no es neurodivergente: "Estudios comparativos muestran que, en niños y adolescentes con TDAH, la corteza prefrontal madura más lentamente, por lo que puede parecer más fina en estos momentos, pero no se trata de un daño estructural. En adultos, las diferencias son mínimas, y lo que más cambia es cómo funcionan las redes cerebrales".
Sobre la corteza prefrontal recuerda que se encarga de las funciones ejecutivas, como por ejemplo de la toma de decisiones, de la memoria de trabajo, así como del inicio o finalización de tareas. "Pero, después, se encuentra el sistema límbico, con partes como la amígdala o el hipocampo, donde tenemos una combinación de memorias o de recuerdos, para saber si una situación nos va a gustar más o menos, o a la hora de autorregularnos; y esta zona está más hiperactivada en el cerebro con TDAH", aclara.
Sobre todo en adultos, según prosigue, y a nivel de función, se observa una mayor activación de los circuitos cerebrales implicados en el sistema de recompensa, en la interacción con la corteza prefrontal. Esto ayuda a entender que, según prosigue, en algunas personas con TDAH pueda haber solapamientos con conductas adictivas, no necesariamente relacionadas con sustancias, sino también con comportamientos.
"A veces, a las personas con TDAH nos interesa tanto algo que nos tiramos de cabeza a la piscina y sólo nos centramos en eso, y el resto del mundo dejar de ser importante. Esto es una consecuencia de esa función del cerebro que te puede traer problemas en el día a día", remarca.
Así, incide en que la dopamina está muy involucrada en el sistema de recompensa, porque esa persona con TDAH tiende a estar focalizada o tan interesada en una cosa, como por ejemplo en una lección de piano, que el resto del mundo desaparece."Esto es dopamina pura y dura", señala, refiriéndose a un pico de activación comparable en intensidad al que producen algunas sustancias estimulantes como la cafeína, aunque generado de forma natural por el propio cerebro, y sin implicar consumo ni adicción.