La Asociación Española de Pediatría (AEP) ha reclamado no medicalizar cualquier sufrimiento adolescente, diferenciando entre malestar, crisis vital y trastorno mental, y es que ha alertado del riesgo de sobrediagnóstico en Salud Mental infanto-juvenil, por lo que ha planteado generar espacios de escucha para jóvenes y reforzar la formación en la especialidad.