El estrés en la salud bucodental: Apretar dientes, dolor de mandíbula e inflamación de encías

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Archivo - Estrés. - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / NATALI_MIS - Archivo
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Publicado: viernes, 12 junio 2026 14:38

MADRID 12 Jun. (EUROPA PRESS) -

Los periodos de estrés y mayor tensión favorecen que las personas aprieten los dientes, los rechinen durante la noche y sean más propensos a descuidar la higiene oral por cansancio, lo que aumenta el riesgo de molestias en la mandíbula, sensibilidad dental o inflamación de encías, según la psicóloga de Blua de Sanitas, Delia García Moratilla.

Pese a ser un problema de salud real, muchas personas asumen como normal dormir peor, sentirse irritables, tener menos paciencia o llegar al final del día con una sensación de agotamiento no justificada. Sin embargo, cuando estas señales se prolongan, el organismo puede mantenerse en un estado de alerta sostenido que "termina afectando al descanso, al estado de ánimo y a la capacidad de afrontar las obligaciones diarias".

"Una cierta activación ante una situación exigente es normal y puede ayudarnos a responder mejor. El problema aparece cuando esa activación se mantiene durante semanas, la persona no descansa bien y empieza a vivir en un estado de alerta casi continuo. En esos casos, el cansancio suele venir acompañado de irritabilidad, dificultad para concentrarse, sensación de bloqueo o pérdida de capacidad para disfrutar. Muchas personas tardan en pedir ayuda porque interpretan estas señales como algo propio del ritmo de vida, cuando en realidad indican que el organismo necesita recuperarse", ha explicado la experta.

MÁS PROBABLE EN MUJERES QUE VIVAN EN GRANDES CIUDADES

Según el Estudio de Sanitas sobre Salud Bucodental 2026, el perfil de las personas con más estrés en España corresponde a mujeres de entre 25 y 54 años que viven en grandes ciudades, un grupo en el que suelen confluir presión laboral, carga mental y ritmos urbanos que dificultan la desconexión.

En el caso de las mujeres de entre 25 y 54 años, diversos factores pueden contribuir a estos mayores niveles de estrés, entre ellos una alta exigencia diaria y un menor margen para la recuperación. A las obligaciones profesionales se suman con frecuencia tareas de organización, cuidados o planificación familiar que mantienen la mente activa incluso fuera del trabajo. Además, vivir en una gran ciudad puede intensificar esa sensación por los desplazamientos, el ruido, la hiperconectividad o la percepción de urgencia constante.

El estrés sostenido también puede reflejarse en otros síntomas físicos como la tensión muscular, las cefaleas, las molestias digestivas, los cambios en el apetito o la presión mandibular son señales frecuentes.

Por su parte, el odontólogo del equipo Asistencial y de Innovación Clínica de Sanitas Dental, Antonio Longo, ha indicado que muchas veces el estrés no llega a consulta como motivo principal, sino a través de síntomas físicos.

"Una persona puede acudir por dolor mandibular, cefaleas al despertar o sensación de tensión en la boca, y detrás puede existir un periodo prolongado de sobrecarga. Por eso es importante valorar no solo los signos clínicos, sino también el contexto en el que aparece", ha añadido.

En este sentido, los expertos de Sanitas han aconsejado reconocer las primeras señales -dormir mal, estar más irritable o perder concentración-, reservar momentos reales de recuperación (sin pantallas, tareas pendientes o interrupciones) y revisar la organización de las responsabilidades (priorizar y ordenar tareas, para aumentar la sensación de control y disminuir la carga mental).

Por otro lado, es conveniente cuidar del descanso nocturno (manteniendo horarios estables y reduciendo el uso de pantallas antes de dormir) y si se observan señales como dolor mandibular o presión en la musculatura facial, se recomienda consultarlo con un profesional.

"La intervención psicológica no consiste únicamente en aprender técnicas de relajación. También ayuda a identificar qué factores están manteniendo ese estrés, desarrollar estrategias de afrontamiento más eficaces y favorecer cambios que permitan recuperar el equilibrio en la vida cotidiana. Pedir ayuda a tiempo evita que el estrés se cronifique y termine afectando al bienestar y al funcionamiento diario", ha concluido Delia García Moratilla.

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