¿Duermes bien tras tomar café? Tu cerebro puede estar descansando menos de lo que crees

Infosalus
Publicado: domingo, 14 junio 2026 8:14

   MADRID, 14 Jun. (EUROPA PRESS) -

Si después de tomar varios cafés a lo largo del día y otro a última hora de la tarde o en la cena y aun así después puedes dormir quizá tu sueño, aunque largo, no sea reparador ni suponga que hayas descansado adecuadamente.

   Investigadores de la Universidad Médica de Breslavia (Polonia) destacan que la cafeína puede afectar no solo la capacidad de conciliar el sueño, sino también la calidad biológica del mismo. Estudios de electroencefalograma (EEG) sugieren que la cafeína puede reducir el sueño profundo de ondas lentas, asociado con la recuperación y la regeneración cerebral.

   El café de la noche ha generado controversia durante años. Algunas personas se duermen sin dificultad, mientras que otras dan vueltas en la cama durante media noche, pero un creciente número de estudios sugiere que la pregunta de si "el café dificulta conciliar el sueño" podría ser demasiado simplista. Lo que parece importar mucho más es lo que sucede en el cerebro durante el sueño.

    Los científicos que estudian los efectos de la cafeína en el sueño recurren cada vez más al EEG, un método utilizado para registrar la actividad eléctrica del cerebro que permite observar no solo la duración del sueño o los momentos de vigilia, sino también la calidad biológica del sueño en sí.

   "El EEG no permite observar no solo si una persona está durmiendo, sino también cómo duerme su cerebro. La evaluación clásica del sueño analiza la duración y las fases del mismo, mientras que el análisis cuantitativo del EEG revela cambios más sutiles, como la reducción de la actividad de ondas lentas, un indicador importante de la profundidad del sueño y su carácter reparador", explica la profesora Donata Kurpas del Departamento de Enfermería de la Universidad Médica de Breslavia.

   Las ondas lentas son uno de los componentes clave del sueño profundo, la fase responsable de la regeneración corporal, la restauración de los recursos energéticos y el correcto funcionamiento del cerebro.

   Las investigaciones demuestran que los efectos de la cafeína no siempre se manifiestan como una menor duración del sueño o dificultad para conciliarlo sino que, con mucha más frecuencia, los cambios afectan a la calidad del descanso nocturno.

   "La cafeína puede acortar el sueño o dificultar conciliarlo; sin embargo, incluso cuando la duración del sueño parece normal, puede reducir la actividad de ondas lentas y desplazar el patrón del EEG hacia un cerebro más 'despierto'", afirma la profesora Kurpas. Esto significa que el cuerpo puede pasar ocho horas en cama, pero el cerebro puede no regenerarse por completo.

    La sensación subjetiva de haber dormido bien no siempre se corresponde con lo que observamos en los registros neurofisiológicos. Una persona puede conciliar el sueño sin mayor dificultad y no recordar despertarse, mientras que el cerebro puede mostrar menos características de sueño profundo, añade la autora de estudio, publicado en la revista 'Nutrients'.

EL CAFÉ AFECTA A CADA PERSONA DE MANERA DIFERENTE

   Una de las conclusiones más interesantes que se desprenden de la investigación es la enorme variabilidad individual en la respuesta a la cafeína. La genética, el metabolismo, la edad, los niveles de estrés y la fatiga crónica influyen en este proceso.

    Para algunas personas, incluso el café consumido por la mañana puede resultar problemático. No se trata solo del café que se consume justo antes de acostarse. Para algunas personas, la cantidad total de cafeína consumida durante el día y si el cuerpo tiene tiempo suficiente para metabolizarla antes del anochecer también pueden ser importantes, subraya Kurpas.

   Esta información es especialmente importante para las personas que realizan trabajos intelectuales, los atletas y cualquier persona que utilice cafeína con regularidad para mejorar su rendimiento y concentración.

    La cafeína mejora el estado de alerta y reduce la sensación de fatiga, pero los expertos señalan que sus efectos a veces pueden asemejarse a "tomar prestada energía" a expensas de la regeneración nocturna.

    "Si la cafeína ayuda a una persona a funcionar durante el día pero al mismo tiempo empeora la calidad de la recuperación nocturna, puede desarrollarse un círculo vicioso: mayor fatiga, mayor necesidad de estimulación y peor sueño", afirma la profesora Kurpas.

    Por este motivo, la investigación moderna sobre el sueño se está alejando cada vez más de las preguntas sencillas sobre la duración del sueño y se centra, en cambio, en cómo funciona el cerebro durante el descanso nocturno.

   "La cafeína no es ni buena ni mala. Es una sustancia biológicamente activa cuyos efectos dependen de la dosis, la hora del día, la edad, el estilo de vida, la calidad del sueño, el nivel de estrés y la sensibilidad individual", concluye la experta.

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