Archivo - La AEP pide no medicalizar cualquier sufrimiento adolescente y alerta del riesgo de sobrediagnóstico en Salud Mental - EGOITZ BENGOETXEA IGUARAN/ISTOCK - Archivo
MADRID, 25 Mar. (EUROPA PRESS) -
La Asociación Española de Pediatría (AEP) ha reclamado no medicalizar cualquier sufrimiento adolescente, diferenciando entre malestar, crisis vital y trastorno mental, y es que ha alertado del riesgo de sobrediagnóstico en Salud Mental infanto-juvenil, por lo que ha planteado generar espacios de escucha para jóvenes y reforzar la formación en la especialidad.
Un manejo más humano, prudente y centrado en la persona ante el malestar emocional de adolescentes y jóvenes es la petición realizada desde esta sociedad científica, que ha celebrado una sesión conjunta de sus comités de Bioética y de Salud Mental. Todo porque los jóvenes viven un profundo malestar marcado por la presión social, la sobreexposición y la dificultad para construir su identidad en un entorno exigente e inmediato.
"Existe el riesgo de convertir experiencias vitales propias de la adolescencia en etiquetas diagnósticas, como ansiedad, depresión y trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), que pueden acompañarlos durante años y condicionar su identidad", ha destacado el coordinador del primero de estos comités, el doctor José Antonio Salinas.
En este contexto, la AEP ha recordado que, según la última Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España (ESTUDES) del Ministerio de Sanidad, cerca de uno de cada cinco adolescentes ha consumido alguna vez hipnosedantes, un dato que refleja la creciente tendencia a recurrir a la medicación ante el malestar emocional en estas edades.
ZONAS INTERMEDIAS DEL DESARROLLO EMOCIONAL
Hay una visión cada vez más extendida que reduce la Salud Mental a extremos, y es que, como indica la coordinadora del Comité de Salud Mental, la doctora Paula Armero, "parece que solamente se pueda estar bien o estar mal, sin espacio para las zonas intermedias del desarrollo emocional". Ante ello, es necesario escuchar más allá de los síntomas, entender qué significa ese malestar para el adolescente y acompañarlo adecuadamente.
Para ello, aboga "por reconocer al adolescente como un sujeto activo en su proceso, favorecer su autonomía progresiva y garantizar intervenciones proporcionadas, siempre en su mejor interés". Además, es relevante la responsabilidad de profesionales e instituciones en la generación de espacios seguros de escucha.
"El objetivo es claro", ha subrayado Salinas, que apuesta por "avanzar hacia un modelo que no solo trate la enfermedad, sino que también promueva el bienestar emocional y prevenga problemas futuros". De hecho, la AEP está desarrollando recomendaciones prácticas que ayuden a los profesionales a abordar el malestar emocional de adolescentes y jóvenes desde una mirada más respetuosa, evitando la estigmatización y teniendo en cuenta el impacto del entorno social y digital.