Los lavados nasales se han popularizado como una solución casi universal frente a la congestión, los resfriados, o las alergias. Sin embargo, los expertos advierten de que no siempre son necesarios, ni deben utilizarse de forma indiscriminada. Aunque resultan una herramienta eficaz en casos de infecciones respiratorias, de rinitis, o de acumulación de secreciones, su uso excesivo -especialmente en personas sanas- puede no aportar beneficios, e incluso provocar irritación si no se realiza correctamente.