La dependencia tecnológica y el aislamiento pandémico han creado una "generación ansiosa"

Archivo - Joven en un sillón mirando el móvil.
Archivo - Joven en un sillón mirando el móvil. - LITHIUMCLOUD/ISTOCK - Archivo
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Publicado: miércoles, 18 febrero 2026 7:13

    MADRID, 18 Feb. (EUROPA PRESS) -

   El libro Reclaiming Connection - How Schools and Families Can Nurture Belonging in a Scared New World (Reclamando la conexión: cómo las escuelas y las familias pueden nutrir la pertenencia en un mundo nuevo y aterrador) de la educadora Amber Chandler (Estados Unidos), concluye que el uso descontrolado de la tecnología y el aislamiento pandémico han "reconfigurado" el modo en que se desarrollan los adolescentes. Pero advierte, que aún no es demasiado tarde para intervenir.

   En su libro, Amber Chandler sugiere que los adolescentes se enfrentan a niveles de ansiedad sin precedentes en este "nuevo mundo atemorizado", lo que representa un gran desafío para padres y escuelas. Sin embargo, la maestra afirma que los niños pueden aprender a prosperar si reciben el apoyo adecuado.

   No usar teléfonos a la hora de dormir, tener espacios públicos "sin tecnología" y dejar que los niños solucionen sus propios problemas son algunas de las soluciones basadas en evidencia científica que ofrece su libro. Chandler también sugiere que los padres estén más presentes al no estar pendientes de sus teléfonos cuando están con sus hijos. Así podrán tomar la iniciativa y enseñarles a vivir en el "aquí y ahora". Las escuelas también tienen un papel vital que desempeñar, sugiere, al ayudar a los estudiantes a navegar la tecnología de manera responsable y segura.

   La postura de Chandler no es aislada; de hecho, crece la preocupación mundial entre padres, escuelas y legisladores por el impacto de los smartphones y otros dispositivos en los jóvenes. Australia, por ejemplo, ha prohibido recientemente el uso de las redes sociales para menores de 16 años y otros países están considerando políticas similares.

   Además de los desafíos sin precedentes que enfrentan los adolescentes en el mundo digital hiperconectado, esta generación de adolescentes experimentó una pandemia global igualmente sin precedentes que los aisló de sus compañeros y cerró muchas oportunidades de desarrollo, al tiempo que hizo que muchos jóvenes dependieran de las pantallas.

   "La naturaleza adictiva de las experiencias en línea de los estudiantes comenzó durante la pandemia, pero ha progresado hasta tal punto que debemos tomar decisiones difíciles y valientes", explica la experta. "Estas decisiones requieren que los adultos presentes examinen la evidencia de que las pantallas, usadas indiscriminadamente, son tóxicas. El nuevo mundo aterrador en el que me temo que vivimos es el resultado de una alquimia imprudente creada a partir del aislamiento de la pandemia, combinada con distracciones digitales mucho más poderosas de lo que sospechábamos".

   Chandler espera contrarrestar el impacto perjudicial de la pandemia en el desarrollo social y emocional de los jóvenes ayudando a las familias, las comunidades y las escuelas a unirse para ayudarlos a tener éxito. De esta forma, la autora presenta en su libro soluciones basadas en sus experiencias de más de 20 años como profesora de lengua y literatura inglesa, incluyendo sugerencias aparentemente simples como enseñar a los niños sobre sus datos y su huella digital, y aprovechar las oportunidades para que los jóvenes participen en clubes, grupos y actividades presenciales.

   Asimismo, sugiere que un obstáculo inicial que muchos padres y maestros deben superar es la fatiga pandémica: muchos adultos simplemente están "hartos" de hablar sobre la pandemia, lo que hace que abordar cualquier tema sea doblemente desafiante. "A medida que aprendo más, me doy cuenta de que no es algo que podamos olvidar. Me entristece que el trauma que sufrimos todos haya dejado una huella física que luego se refleja en el aula y en la sociedad", apunta la experta.

   Chandler concluye: "Opinión impopular: Las familias deben responsabilizarse. Los niños pequeños no pueden ir en coche a la tienda, comprar un dispositivo caro y controlar el tiempo que pasan frente a la pantalla cuando ni siquiera pueden atarse los zapatos".

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