Archivo - Resilencia, conpecto, saltar montañas. Superación. - TOLTEK/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 17 Feb. (EUROPA PRESS) -
Gestionar y adaptarse con éxito a los desafíos de la vida a menudo requiere resiliencia. La resiliencia se ha vinculado con un mejor manejo de la salud mental, un menor estrés emocional tras la adversidad y una recuperación más rápida de dichas experiencias. Sin embargo, investigaciones anteriores han descuidado los perfiles individuales de resiliencia y cómo estos perfiles podrían influir en las reacciones a diferentes contextos adversos.
Para abordar las limitaciones en contextos adversos, investigadores desarrollaron y probaron una herramienta de evaluación de 13 ítems que abarca cinco áreas de resiliencia: general, física, social, cognitiva y emocional.
Los niveles más elevados de resiliencia autoinformados se vinculan con una menor ansiedad y depresión y mejores estrategias de afrontamiento durante la pandemia de COVID-19, según un estudio publicado por la Universidad de Bangor, Reino Unido, en la revista de acceso abierto 'PLOS One'.
Los autores del estudio también examinaron los perfiles de resiliencia y su relación con los comportamientos y los resultados de salud mental durante la pandemia de COVID-19. Sus tres estudios, con 181, 284 y 400 participantes, respaldaron un nuevo modelo de resiliencia de cuatro etapas. Este incluyó componentes proactivos de la resiliencia: anticipar, prepararse para las amenazas y minimizarlas; componentes reactivos: gestionar durante un desafío; y "reparar": aprender y recuperarse.
En general, los niveles más altos de resiliencia proactiva y reactiva se asociaron con mejores resultados psicológicos, incluida menor depresión y ansiedad, así como comportamientos más apropiados, como tomar más medidas preventivas durante la pandemia.
Los resultados también revelaron cuatro perfiles distintos, que predicen una variedad de resultados psicológicos. El perfil más grande contenía el 46% de los participantes y presentaba baja resiliencia y baja anticipación: este grupo experimentó baja ansiedad y depresión, pero informó la mayor impulsividad y los comportamientos menos preventivos (por ejemplo, uso de mascarillas).
Por otra parte, el 37% de los participantes reportaron una resiliencia moderada y mostraron niveles similares de componentes proactivos y reactivos. Experimentaron mayor ansiedad y depresión, y fueron los más propensos a asumir riesgos de todos los perfiles.
Aproximadamente el 12% de los participantes reportaron baja resiliencia en general y mostraron altos niveles de anticipación frente a bajos niveles de superación. Este grupo presentó los niveles más altos de ansiedad y depresión, y los niveles más bajos de bienestar y capacidad de afrontamiento.
Sólo el 6% de los individuos reportaron alta resiliencia, y este grupo mostró los niveles más bajos de ansiedad, depresión e impulsividad, y los niveles más altos de bienestar, efectividad de afrontamiento y comportamiento preventivo.
La investigación se vio limitada por su dependencia de los autoinformes de resiliencia de estudiantes y adultos jóvenes; investigaciones futuras podrían validar los resultados en diversas poblaciones y una amplia gama de contextos estresantes. Sin embargo, los autores sugieren que los hallazgos subrayan los beneficios de considerar los perfiles de resiliencia para comprender cómo las personas afrontan contextos adversos. Señalan que comprender cómo estos perfiles de resiliencia se relacionan con los resultados psicológicos y conductuales podría conducir al desarrollo de intervenciones personalizadas.
Los autores añaden: "Nuestra investigación conceptualiza la resiliencia como un proceso dinámico que implica la anticipación de la adversidad, los esfuerzos por minimizar su impacto, la gestión del momento y la recuperación. Estos procesos varían con el tiempo y según los diferentes tipos de adversidad (p. ej., física, social, cognitiva y emocional). Nuestros hallazgos indican que las distintas combinaciones de un perfil de resiliencia se asocian con diferentes resultados psicológicos, lo que sugiere que el patrón de los procesos de resiliencia es tan importante como su nivel general".