Nervio vago: el “interruptor oculto” del cuerpo que puede calmar la inflamación, el estrés y hasta algunas depresiones

Archivo - El doctor Kevin J. Tracey, neurocirujano, científico.
Archivo - El doctor Kevin J. Tracey, neurocirujano, científico. - KEVIN J. TRACEY - Archivo
Infosalus
Publicado: miércoles, 25 febrero 2026 8:32

   MADRID, 25 Feb. (EDIZIONES) -

    El nervio vago se origina en el tronco encefálico y está compuesto por unas 200.000 fibras nerviosas. Es uno de los más importantes del cuerpo humano porque conecta y envía miles de señales eléctricas por segundo entre el cerebro y los órganos más importantes, ayudando a regular los sistemas vitales del cuerpo.

   "Tenemos dos nervios vagos, uno a cada lado del cuello. Cada uno contiene unas 100.000 fibras nerviosas, es decir, aproximadamente 200.000 vías de comunicación. Se extienden desde el tronco cerebral hacia el cuello, el tórax, y el abdomen, conectando con el corazón, con los pulmones, con el intestino, con el hígado, y con el páncreas", explica en una entrevista con Europa Press Salud Infosalus el doctor Kevin J. Tracey, neurocirujano, científico.

   Es una figura destacada en el campo de la estimulación del nervio vago y de la inflamación a nivel internacional, y nos concede esta entrevista con motivo de la publicación de 'El gran nervio' (Grijalbo), un libro centrado en estas 200.000 fibras, y en el que defiende que su modulación puede ayudar a la hora de aliviar el estrés, reducir la inflamación del cuerpo, o bien a la hora de combatir el insomnio.

   Así, subraya que este nervio es tan importante para nuestra salud porque coordina funciones vitales automáticas, como la respiración y la frecuencia cardíaca, así como la presión arterial, la digestión, el metabolismo, o la inmunidad. "Cuando estos reflejos funcionan correctamente estamos sanos; cuando se alteran, aparece la enfermedad", advierte.

   Reconoce que su interés por el nervio vago nació a partir de una pregunta muy básica: ¿por qué las personas mueren por una inflamación descontrolada y podemos evitarlo? De hecho, recuerda que cuando era un joven neurocirujano vio morir a una niña llamada Janice por una respuesta inflamatoria excesiva, y eso le marcó su carrera científica durante los últimos 40 años.

CÓMO FUNCIONA EL NERVIO VAGO

   "Años después, en un experimento rutinario, introdujimos una molécula antiinflamatoria en el cerebro de un ratón para protegerlo de inflamación cerebral. De forma inesperada, esa intervención también bloqueó la inflamación en el resto del cuerpo. Descubrimos que el cerebro podía frenar la inflamación sistémica", subraya este neurocirujano.

   ¿Pero cómo? Dice que para comprobarlo cortaron el nervio vago y repitieron el experimento, y el efecto protector desapareció: "Ese fue el momento en el que nos dimos cuenta de que el cerebro habla con el sistema inmune a través del nervio vago y puede apagar la respuesta inflamatoria. A este circuito lo llamé 'reflejo inflamatorio', un circuito neuronal en el que el nervio vago actúa como un freno biológico de la inflamación".

   En concreto, nos explica que el nervio vago tiene sensores que detectan las moléculas inflamatorias en el cuerpo, como por ejemplo las 'citoquinas' (de las que oímos hablar mucho en la pandemia de COVID-19). Estas moléculas inflamatorias dice que envían esa información al cerebro, que responde activando señales de vuelta hacia órganos como el bazo y el hígado. Allí, las señales eléctricas se convierten en una señal química: se libera 'acetilcolina', una molécula que indica a los glóbulos blancos que dejen de producir citoquinas.

   "En resumen, el reflejo inflamatorio del nervio vago se activa por la inflamación, y lo que hace es desactivar la inflamación para proteger al cuerpo del daño. Este descubrimiento permitió desarrollar pequeños dispositivos implantables que estimulan el nervio vago bajo demanda. De hecho, ensayos clínicos en artritis reumatoide y en enfermedad inflamatoria intestinal han demostrado una reducción de los marcadores inflamatorios en estas patologías, pero también de sus síntomas", asegura el doctor Kevin J.Tracey.

SU RELACIÓN Y MANEJO EN LAS ENFERMEDADES CRÓNICAS

   En las enfermedades inflamatorias crónicas, como en la artritis reumatoide, se ha visto que existe una actividad deteriorada del nervio vago, según indica, al tiempo que por ejemplo estos pacientes a menudo presentan una variabilidad reducida de la frecuencia cardíaca, "un signo de baja actividad del nervio vago".

   Sostiene, además, que en estudios clínicos se ha constatado que la estimulación del nervio vago ha reducido la inflamación y ha mejorado síntomas en algunos pacientes con artritis reumatoide y con enfermedad de Crohn resistentes a fármacos.

   Destaca a su vez el caso de la depresión, igualmente está relacionada con la inflamación, donde se ha comprobado que la estimulación del nervio vago funciona, y subraya que representa una terapia aprobada por la FDA en Estados Unidos desde hace años para las depresiones farmacorresistentes y de larga duración, aunque no se conozcan al 100% todos sus mecanismos de acción.

   En Alzheimer y Parkinson sostiene que la investigación es más incipiente, y hay una evidencia emergente de que los procesos inflamatorios pueden viajar desde el intestino al cerebro a través del nervio vago.

   Con todo ello, y sobre la posibilidad en un futuro de tratar enfermedades inflamatorias o autoinmunes a través de la estimulación del nervio vago, y en sustitución de los fármacos, este neurocirujano cree que esta práctica no sustituirá a todos los medicamentos, pero las terapias bioelectrónicas sí serán una opción estándar en muchas patologías inflamatorias y autoinmunes.

   "A diferencia de los inmunosupresores, la estimulación del nervio vago amplifica reflejos naturales del cuerpo que reducen los excesos de inflamación y sin apagar el sistema inmunitario. Creo que es muy probable que en los próximos años se utilicen chips de computadora, no medicamentos, para tratar algunas formas de inflamación. En algunos casos ya ha sustituido a los fármacos. No es ciencia ficción: ya está ocurriendo en muchos pacientes", asegura este experto y reputado estudioso del nervio vago.

CÓMO ESTIMULAR EL NERVIO VAGO

   Pero también el nervio vago tiene algo que decir en nuestro estado emocional, así como en el manejo de nuestro estrés y de la ansiedad. El doctor Tracey avanza que el estrés y la ansiedad crónicos se asocian con una actividad simpática hiperactiva de "lucha o de huida", un tono vagal reducido, y una inflamación leve y persistente.

   Recuerda que tenemos 200.000 fibras nerviosas vagas, y cada una desempeña un papel crucial en el mantenimiento de nuestra salud. "No podemos entrenar cada fibra de forma individual como entrenar un solo músculo, pero sí podemos influir en el tono del nervio vago mediante hábitos que alteran el equilibrio del sistema nervioso autónomo, a través de:

   Respiración diafragmática lenta: exhalar más lentamente que inhalar, aproximadamente de 6 a 10 respiraciones por minuto activa reflejos que fortalecen la influencia vagal en el corazón y aumentan la variabilidad de la frecuencia cardíaca.

Meditación y oración contemplativa: la práctica regular de atención plena, ciertas técnicas de meditación basadas en la respiración o en la oración se asocia con una frecuencia cardíaca en reposo más baja, un tono vagal mejorado, y una reducción de los marcadores inflamatorios en muchos estudios.

Ejercicio aeróbico y de fuerza, cuando se realiza de manera constante y se adapta a la capacidad individual, reduce la frecuencia cardíaca en reposo y mejora la variabilidad de la frecuencia cardíaca con el tiempo, ambos signos de una influencia vagal más fuerte.

Exposición breve al frío: La exposición corta y controlada al frío, como las duchas frías o la inmersión en agua fría, desencadena una respuesta aguda de "lucha o huida" que, paradójicamente, puede reducir la inflamación, la frecuencia cardíaca y activa la actividad vagal parasimpática.

Sueño de calidad, conexión social, y dieta antiinflamatoria: Un buen sueño, una dieta antiinflamatoria, y conexiones sociales de apoyo mejoran indirectamente el tono vagal al reducir el estrés crónico y la tensión metabólica. Aquí menciona también que existe evidencia científica que mantiene que combinar la psicoterapia con la estimulación del nervio vago puede mejorar la neuroplasticidad y los resultados en afecciones como el trastorno de estrés postraumático, ya que la estimulación del nervio vago facilita que el cerebro forme conexiones nuevas y más sanas.

   "El problema es que disponemos de muy pocos datos procedentes de ensayos clínicos aleatorizados bien controlados. La gran mayoría de las recomendaciones en línea para este tipo de cosas se basan en pequeños estudios clínicos y en anécdotas personales. Necesitamos profundizar en la comprensión de los mecanismos subyacentes y ser realistas. Estos enfoques pueden ayudar a algunas personas a sentirse más tranquilas y felices, pero la función del nervio vago en un paciente individual sigue siendo especulativa y no necesariamente respaldada por datos significativos", avisa.

   En resumen, cree que no debemos olvidar que llevamos dentro un nervio que se ha llamado 'el gran nervio" durante dos mil años, porque nuestra salud e incluso nuestra vida dependen de él. "Entender que usted tiene un nervio vago, qué hace y cómo cuidarlo con hábitos cotidianos y, cuando sea apropiado, con nuevas tecnologías médicas, es el primer paso para usar este sistema de curación incorporado de manera inteligente", concluye este neurocirujano.

Contador

Contenido patrocinado