Archivo - Mujer con una ilustración en su abdomen de intestinos con bacterias coloridas. Microbiota, microbioma - SOLSTOCK/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 18 Feb. (EDIZIONES) -
En los últimos años la Ciencia ha descubierto que la microbiota de la mujer tendría un papel más relevante del pensado en las enfermedades responsables de la infertilidad de la mujer (síndrome de ovario poliquístico o SOP, la endometriosis, y el fallo ovárico prematuro, entre otros); pero también a su vez podría darse la situación inversa y que estas enfermedades alterasen el equilibrio de la microbiota intestinal y crear un círculo vicioso.
"Si la microbiota intestinal pierde su equilibrio, también puede desequilibrarse la función del eje cerebro-intestino, el sistema endocrino, la respuesta inmunitaria, y el metabolismo, de manera que aumenta el riesgo de padecer las patologías antes mencionadas, y con ello la probabilidad de infertilidad en las mujeres en edad reproductiva", destaca en una entrevista con Europa Press Salud Infosalus la especialista en aparato digestivo Silvia Gómez Senent, experta en microbiota con más de una década de estudio a este campo.
Revela en 'La vida que nos habita' (Plataforma editorial), su último libro y motivo por el que le entrevistamos, que cuando la microbiota intestinal se altera se modifican ciertas moléculas como los ácidos grasos de cadena corta y los lipopolisacáridos, unas sustancias que pueden influir en la secreción de hormonas esenciales para la reproducción, como las gonadotropinas, y los estrógenos, a través de señales que viajan tanto por el sistema nervioso como por la sangre.
Dice esta experta que el estrógeno, de hecho, es imprescindible para muchos procesos de embarazo, como el crecimiento y la maduración de los folículos ováricos, hasta la preparación del endometrio para la implantación, el mantenimiento del cuerpo lúteo durante la gestación, y la correcta irrigación de la placenta en sus primeras etapas.
Aquí recuerda Gómez Senent que la mujer, concretamente, tiene un tipo de microbiota, además de la intestinal, en la vagina, pero también en el endometrio. Partiendo de esta idea, remarca que dentro de la fertilidad de la mujer pueden darse dos escenarios.
En primer lugar, cita el caso de aquellas mujeres que sí logran quedarse embarazadas de manera natural, pero que al poco tiempo presentan problemas como los abortos de repetición, por ejemplo, o pueden llegar a perder al bebé: "Aquí se ha visto que hay alteraciones en algunos casos de la microbiota vaginal, donde hay un descenso de 'lactobacillus', unos microorganismos que, habitualmente, nos protegen la vagina, pero también el endometrio, y en consecuencia puede haber más bacterias proinflamatorias que dificulten la continuidad de ese embarazo. Por eso, en el caso de estas mujeres que pierden al bebé se recomienda hacer estudios de microbiota endometrial y vaginal".
Después, esta experta menciona el segundo escenario, cuando directamente las mujeres no pueden quedarse embarazadas, se someten a tratamientos de fertilidad, pero no se logra el 'anclaje' del embrión al endometrio: "Se conoce como 'endometritis crónica', y es una situación en la que el embrión no puede anclarse al endometrio porque éste está inflamado, debido a una alteración en su microbiota. Muchas mujeres con estos problemas de infertilidad, haciendo biopsias endometriales, donde se ve estado inflamación del endometrios, se ve que son causadas por microorganismos proinflamatorios que no deberían estar ahí", remarca esta experta.
NO NACEMOS CON LA MISMA MICROBIOTA CON LA QUE MORIMOS
Por otro lado, aprovechamos esta entrevista en Europa Press Salud Infosalus con la doctora para preguntarle si nuestra microbiota se modifica con el paso del tiempo, remarcando que, efectivamente, nuestra microbiota evoluciona desde el momento en el que nos encontramos en el útero de la madre, donde nos influye el cómo es la microbiota de nuestra madre, de cómo sea el tipo de parto, de si se recibe lactancia materna o no, de cómo sea la alimentación sólida del bebé, de esos 'primeros mil días' que llaman, fundamentales para la conformación de la microbiota en los pequeños.
"Estos primeros mil días representan un periodo de oportunidad ideal donde los padres deberían hacer las cosas lo mejor que puedan, a través de la lactancia materna, de una alimentación saludable, porque esto creará la base de una microbiota resiliente, tanto en niños, como en el caso de las niñas", defiende esta experta.
Pero a partir de ahí, con el desarrollo, la adolescencia, los caracteres sexuales esto también va modificando el tipo de microbiota en la mujer de base. "En la edad adulta, el estado de la microbiota está ya más supeditado al estrés, así como al consumo de fármacos, al deporte que se realice, o al tipo de alimentación; y esto cambiará y modificará y hará que nuestro estado intestinal sea más inflamatorio o menos", concluye Gómez Senent.