La trampa de querer gustar a todos: así altera tu sistema nervioso la búsqueda constante de aprobación

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Infosalus
Publicado: jueves, 26 febrero 2026 8:54

"Vivir con máscaras nos desconecta de lo que necesitamos y nos agota por dentro", explica la psicóloga Ana León

MADRID, 26 Feb. (EDIZIONES) -

   Hemos aprendido desde muy pronto que mostrarnos como somos de manera genuina no siempre es algo seguro. La autenticidad es algo que se sacrifica como estrategia de supervivencia en muchos casos en nuestro día a día, y que elegimos para evitar el rechazo. Y es que desde pequeños aprendemos qué partes de nosotros son las aceptadas y cuáles generan rechazo o abandono.

   "Sin darnos cuenta empezamos a exagerar o incluso a ocultar aspectos de nuestra personalidad para encajar en la sociedad, y empezamos a ir moldeándonos en función de las respuestas que encontramos en el entorno; y esto en muchos casos nos impide vivir en armonía y en tranquilidad", mantiene en este sentido la psicóloga general sanitaria Ana León (@analeonpsicologa), autora de 'Habita tu piel' (Kitaeru).

   Sostiene así durante una entrevista con Europa Press Salud Infosalus que las máscaras en las que se mueve nuestra sociedad no son realmente algo patológico, sino una respuesta aprendida o una "defensa" que nos va a proteger. "El problema aparece cuando esas máscaras dejan de ser flexibles y son el personaje para funcionar en el mundo, y actúo desde el miedo o desde lo que esperan los demás de nosotros, y empezamos a vivir desde ello. Además, vivimos en una sociedad en la que se nos pide ser auténticos pero que luego nos penaliza si lo somos", advierte.

POR QUÉ NECESITAMOS LA APROBACIÓN DE LOS DEMÁS

   En este contexto, preguntamos a esta experta por qué realmente funcionamos así y necesitamos la aprobación de los demás, explicando que el sistema nervioso está diseñado para buscar vínculo y pertenencia desde nuestros orígenes. "Así, el que no era aceptado podía morir por no ser protegido y hoy nos relacionamos de esa misma forma, desde el miedo primitivo al rechazo", remarca Ana León.

   De hecho, advierte de que crecemos con la idea de que tenemos que agradar, rendir, para ser queridos y aprobados, "una herida relacional que en la edad adulta se traduce en una búsqueda constante de la aprobación".

SER AUTÉNTICOS ES NUESTRO REFUGIO

   Pero es que, según insiste esta psicóloga sanitaria, cuando vivimos sin autenticidad "es como vivir en incoherencia con nuestros valores, pensamientos, deseos, con lo que consideramos que es importante". Por eso habla de "incoherencia" en nuestro día a día al no ser como realmente queremos ser, un hecho que en el largo plazo "pasa mucha fractura" porque lo que hago y pienso no están alineados, de manera que el cuerpo están en tensión y lo vive como una amenaza. "No debemos buscar ser nuestra mejor versión, sino que, al final, es estar en paz en tu propia piel", afirma.

   Cuando estamos en alerta estamos todo el rato midiéndonos, tal y como considera Ana León, de forma que, tras esa sensación profunda de no estar en el lugar correcto, de agotamiento emocional, tenemos que valorar esa escala de prioridades que tenemos, con el objetivo de vivir en esa alineación. "Esto también regulará nuestro sistema nervioso y estaremos más tranquilos", asevera.

   A la hora de ser 'más auténticos' en el día a día dice que influye el modelo ecosistémico, "fundamental" porque no somos las decisiones individuales, sino que al final influye nuestra historia de apego, los mensajes que recibimos en la infancia, el contexto cultural, las normas sociales, el momento vital en el que estemos, y el estado de nuestra sistema nervioso; y luego también el riesgo a decepcionar, de ahí el miedo a actuar, a dejar de encargar, de perder vínculos. "Al final tenemos la incertidumbre con nosotros mismos y el miedo no parece porque algo vaya mal, sino porque algo me pide que genere un cambio", resalta.

CONSEJOS PARA SER MÁS AUTÉNTICOS

   En última instancia, esta psicóloga resalta que en nuestro día a día lo más importante es no exigirnos el ser auténticos todo el tiempo, "porque esto nos generará mucha presión", y "estamos influidos por el entorno, no hay que olvidarlo".

   Asegura Ana León que "la autenticidad se entrena con pequeñas cosas cotidianas", como escuchar el cuerpo y tomar conciencia, parar cuando veas que pierdes energía o que te vienes abajo o estás traicionando algunos de tus valores principales, y sólo vives por agradar a los demás.

   También apuesta por cuestionar el deber, las normas que nos hemos autoimpuesto, o nos han autoimpuesto, a veces desde el exterior; a su vez, menciona la importancia de reconectar con el deseo, '¿por qué lo hago?', '¿por qué quiero?', algo que, generalmente, tal y como confiesa esta psicóloga, no nos cuestionamos.

   Asimismo, habla de replantearnos dónde ponemos el foco de nuestra responsabilidad, sin cargarnos con responsabilidades que no son nuestras, además de tratarnos con compasión. "No puedo llegar a la autenticidad desde la autoexigencia permanente", avisa.

   Con todo ello, Ana León hace hincapié en que la autenticidad consiste en vivir una regulación más flexible, porque así también el sistema nervioso se regulará, y se disipará esa sensación de estar siempre actuando, complaciendo a los demás, y así los vínculos mejorarán.

   "Si te empiezas a mostrar como eres en realidad tendrás relaciones más honestas, se reducirá ese sentimiento de soledad que a veces se tiene a pesar de estar acompañada, y se trabajará la autenticidad. Todo es una prevención de problemas de salud mental porque vivir en incoherencia interna genera un importante malestar psicológico. Es no abandonarte. Igual que sabemos cuidar a lo demás poner el foco en nosotros, en nuestro autocuidado", concluye.

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