Un equipo de investigadores de la Universidad Europea ha constatado que la realización de ejercicio a largo plazo es "clave" para mantener, e incluso mejorar, la salud de los supervivientes de cáncer infantil, quienes corren menos, saltan peor y presentan un engrosamiento de la pared del ventrículo izquierdo, una señal temprana de cardiotoxicidad.