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MADRID, 16 Jun. (EUROPA PRESS) -
La tirzepatida, comercializada como 'Mounjaro', actúa sobre los mecanismos del apetito en el cerebro reduciendo el hambre y los antojos, lo que hace que los pacientes se sientan saciados con cantidades de comida mucho menores. A diferencia de la semaglutida, combina la acción de dos hormonas clave, lo que ha demostrado una mayor eficacia en la pérdida de peso en estudios clínicos.
Y ahora la tirzepatida no solo ayuda a perder peso, sino que también activa el tejido adiposo marrón, lo que representa un hito importante en la investigación sobre la obesidad, según un estudio del Centro Médico Universitario de Ljubljana (Eslovenia).
Tal y como se expone en ENDO 2026, la reunión anual de la Sociedad Endocrina en Chicago (Estados Unidos), hasta ahora, el efecto de la tirzepatida en la pérdida de peso se había atribuido principalmente a la reducción del apetito, lo que llevaba a porciones más pequeñas.
"En el ensayo TABFAT, nos planteamos si, además de comer menos, la tirzepatida también cambia la forma en que el cuerpo quema energía, específicamente a través del tejido adiposo marrón, un tipo de grasa metabólicamente activa que produce calor y consume calorías, plantea el doctor Rok Herman, del Departamento de Endocrinología, Diabetes y Enfermedades Metabólicas del Centro Médico Universitario de Ljubljana.
Durante mucho tiempo se pensó que el tejido adiposo marrón desaparecía después de la infancia y solo se confirmó en humanos adultos mediante estudios de imagen a finales de la década de 2000. Se encuentra notablemente suprimida en la obesidad, y hasta ahora, la exposición moderada al frío ha sido su activador más potente conocido.
En un ensayo clínico aleatorizado, controlado con placebo, en mujeres premenopáusicas con obesidad, Herman y sus colaboradores utilizaron imágenes PET/CT estimuladas con frío y resonancia magnética para medir la actividad del tejido adiposo marrón antes y después de 24 semanas de tratamiento.
"Descubrimos que la tirzepatida aumentó significativamente la actividad y el volumen del tejido adiposo marrón, y también mostró posibles indicios de convertir la grasa subcutánea blanca en grasa 'beige' metabólicamente más activa", cuenta Herman.
La tirzepatida aumentó la actividad del tejido adiposo marrón detectable por PET/CT del 41,2% al 64,7% de las participantes, mientras que no se observó ningún cambio comparable en el grupo placebo. "También nos alentó la consistencia de la señal en otras modalidades de imagen empleadas en el estudio, que pueden capturar diferentes componentes de la biología de la grasa marrón", cuenta Herman.
ACTIVACIÓN TERMOGÉNICA: EL FUTURO DE LOS MEDICAMENTOS
"Esto añade una nueva dimensión a nuestra comprensión de la nueva generación de medicamentos contra la obesidad", concluye Herman. "No solo suprimen el apetito, sino que la tirzepatida también parece modular el gasto energético a nivel tisular, lo que abre una vía plausible hacia futuras terapias que combinen la regulación del apetito con la activación termogénica".
Herman sugiere que futuras investigaciones midan, estudien y, potencialmente, mejoren el uso de la actividad de la grasa parda y beige como objetivo específico para un enfoque personalizado del tratamiento de la obesidad.