Plásticos, cosméticos, productos de limpieza, muebles, o materiales de construcción forman parte de nuestra vida cotidiana. Sin embargo, algunos de estos elementos contienen sustancias químicas capaces de interferir en el funcionamiento hormonal del organismo, conocidas como disruptores endocrinos. Aunque todavía quedan preguntas por responder, la evidencia científica acumulada en las últimas décadas ha llevado a los expertos a advertir de su posible relación con las alteraciones menstruales, con los trastornos hormonales, y con los problemas de fertilidad.