Archivo - Anatomía de la articulación de la rodilla humana. - MOHAMMED HANEEFA NIZAMUDEEN/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 3 Jun. (EUROPA PRESS) -
Más de 300 millones de personas en todo el mundo padecen artrosis, para la cual actualmente no existen tratamientos farmacológicos eficaces que modifiquen el curso de la enfermedad. Además, la naturaleza progresiva de esta afección puede requerir, en última instancia, una cirugía de reemplazo de rodilla, aunque no todos son candidatos para esta opción, señalan los investigadores.
Añaden que es probable que la prevalencia de esta afección aumente a la par que las tasas de obesidad y el envejecimiento de la población. Si bien el uso de agonistas del receptor GLP-1 se ha asociado con una reducción del dolor de rodilla causado por la artrosis, la evidencia emergente sugiere que pueden tener efectos antiinflamatorios y ayudar a proteger el cartílago de daños mayores, lo que plantea la posibilidad de su uso para ralentizar la progresión de la artrosis.
EL POSIBLE EFECTO QUE VA MÁS ALLÁ DE LA PÉRDIDA DE PESO
Un análisis de datos de historiales médicos, publicado por expertos de la Universidad de Maryland (Estados Unidos) en la revista de acceso abierto 'Regional Anesthesia & Pain Medicine', revela que los fármacos agonistas del receptor GLP-1, utilizados para el tratamiento de la diabetes y, más recientemente, para la pérdida de peso, se asocian con un riesgo significativamente menor a largo plazo de someterse a una cirugía de reemplazo de rodilla como consecuencia de la artrosis.
El análisis indica que los mayores efectos se observaron con el uso continuado y con los fármacos más recientes, semaglutida y tirzepatida.
Para profundizar en este tema, utilizaron datos anonimizados de la Red de Investigación Global TriNetX para identificar a adultos con artrosis de rodilla diagnosticada entre el 1 de enero de 2010 y el 31 de diciembre de 2024.
Los pacientes se estratificaron en 4 categorías: por duración del tratamiento (1 o 3 años) y por tipo de agonista del receptor GLP-1 (cualquiera o los agentes de nueva generación semaglutida o tirzepatida). Posteriormente, se comparó a los pacientes de cada una de estas categorías con pacientes con osteoartritis que no habían recibido estos fármacos, pero que presentaban características de base similares, como edad, sexo, raza, diagnósticos musculoesqueléticos, afecciones relacionadas con la obesidad, indicadores de acceso a la atención médica y peso (IMC), utilizando métodos de puntuación de propensión.
La puntuación de propensión reduce la probabilidad de que las diferencias iniciales entre los grupos expliquen las asociaciones observadas. Asimismo, la necesidad de una cirugía de reemplazo total de rodilla se evaluó a los 1, 3, 5 y 8 años después del diagnóstico.
QUÉ OCURRIÓ CUANDO LOS INVESTIGADORES ANALIZARON MILES DE CASOS
Unos 28.599 pacientes habían sido tratados con agonistas del receptor GLP-1 de nueva generación durante 1 año, mientras que 13.351 habían sido tratados con estos agentes durante 3 años; 42.062 habían sido tratados con cualquiera de los fármacos de esta clase durante 1 año, mientras que 30.981 habían sido tratados con ellos durante 3 años.
El análisis de los datos demostró que el tratamiento con estos fármacos se asoció con un número significativamente menor de casos de cirugía de reemplazo de rodilla en cualquier momento, independientemente de la duración del tratamiento o de los intervalos entre las evaluaciones. Por ejemplo, un año de tratamiento con cualquier agonista del receptor GLP-1 se asoció con un riesgo acumulado de cirugía de reemplazo de rodilla 1,4 puntos porcentuales menor en la evaluación de los 3 años, y las reducciones del riesgo aumentaron a casi 3 puntos porcentuales en la evaluación de los 8 años.
Sin embargo, la mayor reducción del riesgo se observó de forma sistemática con los fármacos de nueva generación y con tratamientos más prolongados: en la evaluación a los 8 años, 3 años de tratamiento con semaglutida o tirzepatida se asociaron con un riesgo acumulado casi 5 puntos porcentuales menor.
LO QUE TODAVÍA NO PUEDEN AFIRMAR LOS CIENTÍFICOS
"Nuestros hallazgos coinciden con la evidencia de que los agonistas del receptor GLP-1 pueden influir en la artrosis de rodilla a través de mecanismos antiinflamatorios y analgésicos complementarios", escriben los investigadores. Destacan varias limitaciones en sus hallazgos y advierten que no se tuvieron en cuenta factores no medidos y potencialmente influyentes, como la fragilidad, la actividad física, la capacidad funcional o la gravedad de la artrosis.
Además, los datos se basaron en información sobre prescripciones, sin confirmación de que los medicamentos se hubieran tomado realmente. "Por consiguiente, estos hallazgos deben interpretarse como asociaciones observacionales consistentes con posibles efectos modificadores de la enfermedad, en lugar de como evidencia de causalidad", señalan.
No obstante, los hallazgos sugieren que estos fármacos podrían resultar un enfoque complementario clínicamente significativo para el tratamiento no quirúrgico de la artrosis de rodilla en pacientes elegibles que padecen obesidad o enfermedades metabólicas, afirman.
"Estas asociaciones sostenidas y dependientes de la duración, respaldadas por evidencia preclínica de modulación del tejido articular y evidencia clínica de beneficios analgésicos, son consistentes con la posibilidad de efectos que van más allá del alivio sintomático o la pérdida de peso por sí solos", escriben.
"Si se confirman en ensayos prospectivos, estas asociaciones podrían modificar los paradigmas de tratamiento, orientándolos hacia la integración de la salud metabólica como un componente fundamental de la preservación articular, e informar las directrices sobre el uso de agonistas del receptor GLP-1 en pacientes con riesgo de progresión quirúrgica", concluyen.
A modo de ejemplo, destacan que una reducción del riesgo absoluto del 1,44% observada tras tres años de tratamiento con un agonista del receptor GLP-1 de nueva generación se traduce en alrededor de 14.400 reemplazos totales de rodilla menos cada año solo en Estados Unidos, con las correspondientes reducciones en los gastos sanitarios y las complicaciones quirúrgicas.