Archivo - Ozempic, semaglutida, - CAROLINA RUDAH/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 1 Jun. (EUROPA PRESS) -
Tras transformar el tratamiento de la diabetes tipo 2 y la obesidad, la semaglutida y otros fármacos GLP-1 han sido aprobados para otras afecciones, incluida la esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica (MASH). La MASH es una forma grave de enfermedad del hígado graso en la que la acumulación de grasa, la inflamación y la cicatrización de los tejidos pueden provocar cirrosis e insuficiencia hepática.
Afecta a cerca del 25% de los adultos canadienses y, debido a su estrecha relación con la obesidad y la diabetes tipo 2, el tratamiento suele incluir cambios en el estilo de vida para reducir el peso.
La semaglutida, el principio activo de los fármacos para adelgazar más populares que imitan la hormona intestinal GLP-1, actúa directamente sobre un subconjunto de células hepáticas para mejorar la función del órgano, independientemente de la pérdida de peso, según investigadores del Sinai Health de Toronto (Canadá).
Este hallazgo, publicado en 'Cell Metabolism', cuestiona ideas preconcebidas sobre cómo funcionan los medicamentos GLP-1 en el hígado y podría transformar el tratamiento de las enfermedades hepáticas metabólicas.
Durante años, los beneficios de la semaglutida para el hígado han desconcertado a los científicos. Se sabía que el fármaco reducía el azúcar en sangre y favorecía la pérdida de peso, pero el hígado de los pacientes mejoraba de maneras que esos efectos por sí solos no podían explicar.
"En ensayos clínicos hemos observado que los pacientes que pierden muy poco peso experimentan las mismas reducciones en la inflamación hepática, la fibrosis y los niveles de enzimas que aquellos que pierden mucho peso. Ahora sabemos por qué", comenta el doctor Daniel Drucker, investigador principal del Instituto de Investigación Lunenfeld-Tanenbaum, de la Universidad de Toronto, quien dirigió el estudio.
El doctor Drucker ha estado a la vanguardia de la investigación sobre el GLP-1 desde la década de 1980, cuando sus descubrimientos pioneros ayudaron a sentar las bases para el desarrollo de medicamentos basados en el GLP-1.
De esta forma, el doctor Drucker y su equipo han revelado que la semaglutida actúa directamente sobre el hígado para reducir la inflamación y la cicatrización, y mejorar la función del órgano de una manera independiente de la pérdida de peso, como se describe en el estudio.
Su hallazgo refuta una suposición predominante en este campo, según la cual las células hepáticas no poseen el receptor al que se une la semaglutida, lo que significa que el fármaco no tenía una vía directa hacia el órgano.
La doctora María González-Rellan, investigadora postdoctoral, lideró el trabajo que combinó sofisticados modelos de ratón de MASH con análisis moleculares exhaustivos de células hepáticas. Su investigación identificó dos tipos de células que poseen receptores de semaglutida: las células endoteliales sinusoidales hepáticas (LSEC) y las células T inmunitarias.
Aunque las células endoteliales sinusoidales hepáticas (LSEC) representan solo alrededor del tres por ciento del volumen de las células hepáticas, demostraron ser el factor clave de los beneficios hepáticos de la semaglutida. Las LSEC recubren los vasos sanguíneos más pequeños del hígado y están cubiertas de poros que les permiten actuar como un tamiz molecular, filtrando las sustancias que pasan entre el hígado y el torrente sanguíneo.
La doctora González-Rellan demostró que la semaglutida revirtió la esteatohepatitis asociada al metabolismo (MASH) en ratones que carecían de los receptores cerebrales que controlan el apetito, lo que demuestra que la pérdida de peso no es necesaria para obtener beneficios hepáticos. En una prueba adicional, los ratones que carecían de receptores LSEC no mostraron mejoría hepática con la semaglutida, incluso después de perder el 20 por ciento de su peso corporal.
Los análisis moleculares detallados de los tipos de células hepáticas mostraron que la semaglutida modifica la actividad genética en las células LSCE, lo que provoca que liberen moléculas antiinflamatorias que actúan sobre el entorno hepático en general, empujándolo hacia un estado que se asemeja más al de un hígado sano y libre de enfermedades.
"Resulta que el receptor responsable de estos beneficios se encuentra en una población muy especializada de células hepáticas. Y este receptor coordina la producción de moléculas que se comunican con muchos tipos diferentes de células hepáticas para calmar el ambiente inflamatorio que constituye el problema en las enfermedades metabólicas", agrega el doctor Drucker, quien también es profesor universitario de medicina en la Universidad de Toronto.
Los hallazgos tienen implicaciones prácticas. Los medicamentos GLP-1 se han generalizado, pero su mecanismo de acción en el organismo, más allá de la supresión del apetito y el control del azúcar en sangre, aún no se comprende completamente. Saber que la semaglutida mejora la salud del hígado independientemente de la pérdida de peso podría influir en las decisiones de prescripción. Los médicos podrían optar por dosis más bajas que eviten los efectos secundarios asociados con las dosis más altas necesarias para una pérdida de peso significativa, lo que potencialmente también reduciría los costos para los pacientes, asegura el doctor Drucker.
Añade: "No decimos que la pérdida de peso no sea importante, ya que muchas cosas mejoran cuando los pacientes adelgazan. Pero ahora sabemos que el peso no debería ser el único indicador de éxito, porque los medicamentos GLP-1 mejoran la salud del hígado independientemente de si el paciente pierde peso o no".