Archivo - SENEP indica que decir espontáneamente palabras malsonantes solo se da "en una minoría de casos" de síndrome de Tourette - JUANMONINO/ISTOCK - Archivo
MADRID, 3 Jun. (EUROPA PRESS) -
La neuropediatra y miembro del Grupo de Trabajo de Trastornos del Movimiento de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP), la doctora María Concepción Miranda Herrero, ha recordado que la coprolalia, que consiste en decir espontáneamente palabras malsonantes, y la copropraxia, que es la realización involuntaria de gestos obscenos, "solo aparecen en una minoría de casos" de síndrome de Tourette.
Existe "desconocimiento" sobre este trastorno del movimiento, ha indicado, y es que ha asegurado que "muchas" personas lo identifican con las citadas alteraciones. Ante ello, ha puesto de manifiesto que "se trata de un trastorno en el cual se suelen presentar tics motores y fónicos, de forma involuntaria y espontánea".
Además, a colación de la celebración, este domingo, 7 de junio, del Día Mundial de Concienciación del Síndrome de Tourette, Miranda Herrero ha divulgado que "tiene la particularidad de que puede controlarse de forma voluntaria por un corto periodo de tiempo en determinados momentos, aunque a costa de generar en el paciente una gran ansiedad secundaria". "Esto desencadena una explosión de tics posterior tras haber sido estos retenidos en el tiempo", ha explicado.
De esta forma, la SENEP ha expuesto esta información para erradicar "falsos mitos" en relación con este "trastorno neurológico frecuente en la población pediátrica y caracterizado por tics motores y vocales". Esta situación dificulta "la vida de muchos menores que lo padecen", lamenta, para añadir que el mismo "debuta en la primera infancia", ya que "se suele diagnosticar entre los seis y los ocho años".
"Solo un 20 por ciento de los pacientes (generalmente los más graves) lo mantiene en la vida adulta", ha continuado, mientras que esta especialista ha indicado que "tras un año de evolución, se puede realizar el diagnóstico". "Cada vez se va conociendo un poco más el trastorno, pero se aprecia en algunas ocasiones un retraso en la diagnosis al buscar otras causas a los movimientos e identificar, por ejemplo, un carraspeo con una faringitis o con un problema catarral, cuando realmente se trata de tics fónicos", ha argumentado.
COMORBILIDADES PSIQUIÁTRICAS Y NEUROLÓGICAS
Junto a ello, ha señalado que "muy frecuentemente asocia otras comorbilidades psiquiátricas y neurológicas", las cuales "pueden ser tan incapacitantes o más que los propios tics y representar un problema importante para la calidad de vida del paciente". "Entre las comorbilidades se encontrarían el trastorno obsesivo compulsivo (TOC), el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), los problemas de aprendizaje, los trastornos del estado de ánimo o del sueño", ha declarado esta sociedad científica.
Esta última ha añadido "los ataques de ira, o la ansiedad y el estrés que les genera este fenómeno", por lo que Miranda Herrero ha subrayado "la importancia de un abordaje multidisciplinar en el síndrome de Tourette, junto con otros especialistas de la Psiquiatría, la Psicología, la Logopedia o la orientación escolar, entre otros".
Con todo, ha aseverado que "en este trastorno neurológico no solo hay tics, sino que muchos de estos menores también sufren ansiedad, rechazo social, y dificultades emocionales por la vergüenza o por el miedo que les ocasiona este fenómeno". "No obstante, un porcentaje importante consigue normalizar el trastorno y contar con el respaldo y con la comprensión de su entorno social y escolar", ha celebrado.
"La mayor parte de pacientes tendrán un trastorno de leve a moderado, que no requerirá tratamiento, porque los tics no les generan una discapacidad o una merma tan importante en su calidad de vida", ha sumado, al tiempo que ha afirmado que se tratan "los que son graves y que sí presentan una importante repercusión en el día a día".
Por último, y tras manifestar esta especialista que los citados "son movimientos o sonidos que no se pueden controlar al 100 por cien", la SENEP ha subrayado que "se requiere de profesionales con una formación altamente especializada", por lo que existe "la necesidad del reconocimiento de la Neuropediatría como un Área de Capacitación Específica (ACE)". Ello es "esencial para garantizar una atención experta y homogénea que permita un diagnóstico precoz, un abordaje integral y un seguimiento adecuado a lo largo de las distintas etapas del desarrollo", ha finalizado.