Un buen control de la glucosa es importante para reducir el riesgo de cáncer en la obesidad y la diabetes de tipo 2. La pérdida de peso duradera, como tal, parece ofrecer protección contra el cáncer, pero con un buen control de la glucosa el número de casos de cáncer también se reduce radicalmente, según un estudio de la Universidad de Gotemburgo, en Suecia.