¿Con comida o en ayunas? Así debes tomar cada antibiótico para evitar diarrea y perder eficacia

Archivo - Mujer tomando un fármaco.
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Publicado: jueves, 19 marzo 2026 8:37

   MADRID, 19 Mar. (EDIZIONES) -

   Tomar un antibiótico parece sencillo, pero hacerlo mal puede aumentar los efectos secundarios e incluso reducir su eficacia. ¿Conviene acompañarlo con comida o es mejor en ayunas? ¿Funcionan realmente los probióticos para prevenir la diarrea?

   Expertos explican qué hábitos marcan la diferencia -desde cómo tomar cada fármaco hasta qué comer y qué evitar- para minimizar las posibles molestias digestivas derivadas de su toma, y proteger la microbiota durante el tratamiento.

   José María Molero es médico de familia y experto del Grupo de enfermedades infecciosas de semFYC, y destaca que para minimizar las molestias digestivas al iniciar un antibiótico, algo habitual, hay varias estrategias útiles:

¿TOMAR CON LA COMIDAS?

   Subraya que sí que es cierto que tomar el antibiótico con comida puede ayudar a reducir náuseas, dolor abdominal, y molestias gástricas, pero depende del fármaco; pero otros, como la azitromicina o la ciprofloxacina, deben tomarse en ayunas porque la comida reduce su absorción y, por tanto, su efectividad.

   En concreto, precisa que los antibióticos que deben tomarse con comida son los siguientes:

   Amoxicilina-ácido clavulánico: Reduce náuseas y malestar gástrico.

Doxiciclina: Previene irritación esofágica y gástrica. Nitrofurantoína: Mejora absorción y tolerancia.

Metronidazol: Minimiza náuseas y vómitos.

Cefuroxima: La comida favorece su absorción.

   Mientras, indica este miembro de semFYC que los antibióticos que deben tomarse en ayunas son:

   Penicilina V: Los alimentos disminuyen significativamente su absorción. Azitromicina: Reducción de absorción hasta 50%.

    Ciprofloxacina: Interacción con calcio, hierro y zinc de los alimentos.

PAPEL DE LOS PROBIÓTICOS: ¿SON REALMENTE ÚTILES?

   En todo este escenario son muchas las personas que se preguntan hasta qué punto los probióticos pueden ser útiles a la hora de minimizar los efectos adversos digestivos tan comunes con la toma de antibióticos.

   El doctor Molero recuerda así que el papel de los probióticos durante o después del tratamiento con antibióticos ayuda a disminuir el riesgo y la duración de la diarrea asociada a antibióticos: "Estudios actuales muestran que la administración de probióticos, especialmente de cepas como 'Lactobacillus rhamnosus GG' y de 'Saccharomyces boulardii', reduce la incidencia de este tipo de diarrea tanto en adultos como en niños. La reducción relativa del riesgo, que oscila entre el 33% y el 45%, implica que el riesgo de presentar diarrea se reduce aproximadamente entre un tercio y la mitad en quienes toman probióticos frente a quienes no los utilizan".

   A su vez, constata este experto que el beneficio parece ser mayor en pacientes con factores de riesgo como edad avanzada, hospitalización, inmunosupresión, o con antecedentes de diarrea asociada a antibióticos.

   "El efecto protector depende en gran medida de la cepa utilizada y de la dosis administrada, y no todos los preparados comerciales presentan la misma eficacia. Además, los probióticos no están indicados para todos los pacientes: en personas inmunodeprimidas, o con patología intestinal grave, pueden producir efectos adversos poco frecuentes, pero potencialmente graves o infecciones oportunistas, aunque el riesgo es bajo en la población general", agrega.

   Pero es que además resalta este médico de familia que el efecto preventivo de los probióticos frente a la diarrea asociada a antibióticos se observa tanto si los probióticos se administran durante, como después del tratamiento antibiótico.

"No obstante, el beneficio es más pronunciado cuando se eligen cepas y dosis específicas, generalmente dosis altas (por ejemplo, 'Lactobacillus rhamnosus GG' o 'Saccharomyces boulardii' en dosis de =5-9 mil millones de UFC/día) y cuando el probiótico se inicia al comienzo del tratamiento antibiótico, o dentro de las primeras 48 horas", añade.

   Eso sí, manifiesta este experto que, en general, no se recomienda el uso rutinario de probióticos en todas las personas que reciben antibióticos: "Su utilización se reserva para aquellos pacientes en los que el beneficio esperado es mayor, es decir, en personas con riesgo moderado o alto de desarrollar diarrea asociada a antibióticos, como adultos mayores, pacientes inmunodeprimidos, personas hospitalizadas, o con antecedentes de diarrea asociada a antibióticos.

HÁBITOS DIETÉTICOS RECOMENDADOS DURANTE EL TRATAMIENTO

   En este contexto, este portavoz de la semFYC subraya que la dieta durante y después del tratamiento antibiótico "juega un papel clave" tanto en la tolerancia intestinal, como en la recuperación de la microbiota: "En general, se recomienda una alimentación rica en fibra y, en casos seleccionados, la inclusión de probióticos específicos, con el objetivo de proteger la microbiota, y reducir el riesgo de diarrea asociada a antibióticos".

   Apuesta en consecuencia por una dieta abundante en fibra (frutas, verduras, legumbres. y cereales integrales), ya que ésta favorece la diversidad y la recuperación de la microbiota intestinal, ayudando a minimizar la disbiosis inducida por los antibióticos, así como la susceptibilidad a infecciones como Clostridioides difficile.

   "Por el contrario, las dietas bajas en fibra pueden prolongar la alteración de la microbiota y aumentar el riesgo de diarrea y de colonización por bacterias patógenas.

   Asimismo, es preferible limitar el consumo de azúcares simples y de alimentos ultraprocesados, ya que estos pueden favorecer el crecimiento de microorganismos dañinos y dificultar la restauración del equilibrio intestinal. Una alimentación equilibrada, rica en fibra y nutrientes, constituye así un complemento esencial para la salud intestinal durante la terapia antibiótica", defiende este doctor.

   Aquí llama la atención, eso sí, sobre el hecho de que no existe contraindicación general para el consumo de lácteos durante la terapia antibiótica con el objetivo de prevenir la diarrea asociada a antibióticos; de hecho, apunta que algunos productos lácteos fermentados pueden aportar un "beneficio modesto" si contienen cepas probióticas adecuadas.

   Con todo ello, aconseja los siguientes alimentos y bebidas en caso de diarrea con la toma de antibióticos:

   Hidratación abundante: Agua, caldos, sueros orales.

Alimentos blandos: Arroz, plátano, manzana, tostadas .

Proteínas magras: Pollo, pescado al horno.

Frutas cocidas: Compotas, purés.

   Sin embardo, este miembro de semFYC aporta el siguiente listado de alimentos y bebidas que evitar en esta situación:

   Bebidas frías, refrescos y agua con gas: Aumentan la motilidad intestinal.

Alimentos grasos y fritos: Dificultan la digestión.

Alimentos ricos en fibra insoluble: Crudas, legumbres, frutos secos.

Alcohol: Interacciona con muchos antibióticos (especialmente metronidazol).

DIARREA ASOCIADA A ANTIBIÓTICOS: MOTIVOS DE ALARMA

   Asimismo, el miembro del Grupo de enfermedades infecciosas de semFYC subraya que, aunque en muchas ocasiones la toma de antibióticos provoca diarrea, ésta no tiene por qué representar un motivo de alarma, y tratarse de un cuadro leve y pasajero que mejora al finalizar el tratamiento.

"Esto suele manifestarse como 1 a 4 deposiciones blandas al día, sin fiebre, sin dolor importante, y sin sangre en las heces. En estas situaciones basta con vigilar los síntomas y mantener buenos hábitos de hidratación y de alimentación", puntualiza.

   No obstante, sí alerta de que hay señales que deben hacerte consultar a un médico de inmediato:

   Más de 6 deposiciones líquidas al día.

Fiebre superior a 38°C.

Sangre o moco en las heces.

Dolor abdominal intenso o que empeora con el tiempo.

Signos de deshidratación, como mareo, boca seca, o poca orina.

Aparición de diarrea durante el tratamiento antibiótico o hasta 2 meses después.

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