Archivo - Pies de una persona ciega cruzando un paso peatonal con su bastón por la noche. Concepto de movilidad para personas con discapacidad visual - EDU BORJA/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 8 Abr. (EUROPA PRESS) -
El cerebro humano sigue revelando capacidades sorprendentes cuando se estudia cómo se adapta a la ausencia de visión. En algunos casos, la falta de un sentido no supone una limitación, sino el desarrollo de habilidades alternativas extraordinarias.
Eso es precisamente lo que ha llamado la atención de los investigadores en un nuevo estudio, donde se analiza cómo algunas personas ciegas utilizan sonidos producidos por ellas mismas para “ver” su entorno de una forma completamente distinta a la habitual.
UNA HABILIDAD QUE SUPERA A LA VISIÓN EN LA OSCURIDAD
Algunas personas ciegas utilizan los ecos que emiten al chasquir con la boca para percibir su entorno, un proceso conocido como ecolocalización, que han querido investigar desde el Instituto de Investigación Oftalmológica Smith-Kettlewell (Estados Unidos).
En concreto, en un nuevo estudio publicado por 'eNeuro', Haydee Garcia Lazaro y Santani Teng, del Instituto de Investigación Oftalmológica Smith-Kettlewell, exploraron cómo el cerebro humano crea representaciones del entorno mediante la ecolocalización.
Los investigadores descubrieron que cuatro personas ciegas con experiencia en ecolocalización podían identificar la ubicación de objetos mejor que 21 personas con visión normal en una habitación oscura. La precisión en la ecolocalización mejoró con un mayor número de chasquidos bucales autogenerados en estos expertos.
Los investigadores también vincularon la actividad neuronal del cerebro con la capacidad de las personas ciegas para determinar la ubicación de los objetos. Esta actividad, junto con medidas conductuales, se fortaleció a lo largo de las secuencias de chasquidos, lo que condujo a una localización más precisa de los objetos.
"Básicamente, descubrimos que, en algunos expertos, parece haber una suma, o acumulación, de información en el cerebro que se va acumulando a lo largo de los chasquidos sobre la ubicación de los objetos", según García-Lázaro.
Según los investigadores, este trabajo demuestra cómo el cerebro utiliza información sonora repetida para crear representaciones del entorno en ausencia de visión. García-Lázaro se muestra entusiasmado con los próximos pasos derivados de este trabajo, entre los que se incluyen determinar qué hace que las personas ciegas sean expertas en ecolocalización y entrenar a personas con y sin visión para que desarrollen su capacidad de ecolocalización.