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MADRID, 8 Abr. (EUROPA PRESS) -
Un nuevo estudio preclínico internacional liderado por el Centro Nacional de Cáncer Dharshini Subbiah de Singapur (NCCS) ha identificado dos proteínas que pueden impulsar el crecimiento de diversos tipos de cáncer al alterar un mecanismo supresor de tumores, y muestra que la inhibición de estas proteínas puede reducir los tumores y prolongar la supervivencia en ratones.
Aunque aún es preliminar, este trabajo representa un paso importante hacia una terapia pancáncer para tumores deficientes en el supresor tumoral BAP1, tal y como se recoge en 'Science'.
EL FALLO COMÚN QUE COMPARTEN VARIOS TIPOS DE CÁNCER
Muchos tipos de cáncer pueden presentar mutaciones en BAP1, incluyendo el colangiocarcinoma, el mesotelioma y el cáncer de hígado. Estas mutaciones desactivan las propiedades supresoras de tumores de la proteína, impulsando así la proliferación y la agresividad de las células cancerosas. Sin embargo, la mayoría de los estudios previos sobre BAP1 se han centrado en tipos específicos de cáncer, por lo que existe una escasez de investigación sobre los mecanismos y las vulnerabilidades terapéuticas compartidas entre los cánceres que presentan mutaciones en BAP1.
Para subsanar esta deficiencia, los investigadores utilizaron una técnica de "pulldown" combinada con espectrometría de masas para mapear el panorama de las proteínas que BAP1 desubiquitina, una modificación bioquímica que implica la eliminación de grupos ubiquitina. Este análisis reveló que BAP1 potencia un mecanismo de protección del ADN denominado reparación por escisión de nucleótidos del genoma global. El cribado farmacológico también reveló que dos proteínas, LSD1 y PARP1, interactúan con BAP1 y se localizan junto al supresor tumoral en la cromatina.
Posteriormente, los investigadores descubrieron que la inhibición de LSD1 y PARP1 mediante un compuesto experimental y el inhibidor de PARP aprobado, olaparib, respectivamente, provocaba la muerte de las células cancerosas, reducía el tamaño de los tumores y prolongaba la supervivencia en ratones con tumores deficientes en BAP1.
Además, señalan que su estudio está limitado por su naturaleza preclínica y solicitan más investigación para evaluar la aplicabilidad traslacional de su estrategia.