Sarcopenia. - SVETLANA MISHCHENKO
MADRID 31 Mar. (EUROPA PRESS) -
Una buena alimentación y realizar actividad física previene y revierte la sarcopenia, incluso en personas muy mayores o con deterioro cognitivo, ya que mejoran la masa, la fuerza y la resistencia muscular, según la doctora y directora médica de Cinfa, Alicia López de Ocáriz.
La sarcopenia se refiere a la pérdida progresiva y generalizada del músculo esquelético y la fuerza y rendimiento físico que se acentúa entre los 65 y 70 años, pero que comienza a edades tempranas, sobre todo cuando la persona padece enfermedades crónicas, lleva un estilo de vida sedentario, se alimenta de manera insuficiente o sigue una dieta baja en proteínas. Esta pérdida suele ser más progresiva en los hombres, pero en las mujeres se produce un descenso brusco en la menopausia.
En este sentido, los ejercicios de fuerza llevados a cabo con bandas elásticas, maquinas, pesas o el peso del propio cuerpo (flexiones) con la práctica de ejercicio aeróbico (caminar, bailar, hacer bicicleta estática, entre otros) y actividades de equilibrio, flexibilidad y estiramientos -como el yoga o el taichi- son muy recomendados, pero deben implementarse de "manera gradual" y deben practicarse de dos a tres veces a la semana, enfocándose cada vez en diferentes grupos musculares. Una dieta saludable rica en proteínas también es esencial, ya que juegan un papel fundamental en la regeneración y reparación del músculo.
"De manera natural, la proteína se encuentra en carnes, pescados, huevos, lácteos, legumbres y frutos secos, pero si fuera necesario, puede garantizarse su aporte mediante el uso de suplementos consultando previamente con su médico o farmacéutico", ha señalado la especialista.
Los signos más frecuentes de esta enfermedad progresiva son menor rendimiento físico y fatiga, pérdida de peso sin motivo aparente, debilidad muscular y problemas de equilibrio y motores.
"Ello implica problemas para realizar actividades y gestos tan cotidianos como caminar, subir o bajar escaleras, levantarse de una silla, abrir un frasco o bote o llevar la compra. Además, aumenta el riesgo de caídas y, por tanto, de fracturas. En los casos más avanzados, la sarcopenia puede llevar a una pérdida de movilidad y autonomía y, por tanto, a una mayor dependencia y necesidad de cuidados", ha detallado.
La sarcopenia también aumenta la probabilidad de ingresos y estancias hospitalarias, de complicaciones médicas y de una peor recuperación tras una enfermedad o cirugía. De hecho, esta enfermedad se suele relacionar con una mayor mortalidad, por lo que López de Ocáriz ha subrayado que es importante aumentar la conciencia entre la población sobre este trastorno "con el fin de permitir una detección más temprana y un abordaje adecuado".
Según la experta, todo lo que las personas hagan para evitar y retrasar su aparición, aumenta las posibilidades de un "envejecimiento saludable" y una mayor autonomía a lo largo de los años, lo que reducirá "el riesgo de situaciones de dependencia y de necesidad de cuidados".
MEDIDAS PARA COMBATIR LA SARCOPENIA
La mejor estrategia, según Alicia López de Ocáriz, es el ejercicio físico regular. Este debe estar adaptado a las capacidades tanto físicas como de salud de cada caso. Por ello, antes de iniciar cualquier programa de ejercicio, se recomienda realizar una valoración médica, sobre todo en aquellas personas con enfermedades crónicas o limitaciones físicas. En caso de que exista dolor, fatiga respiratoria, mareo o visión borrosa, sensación de palpitaciones o sudor frío recomiendan vigilar estos signos y, en todo caso, detener la actividad. Además, lo más aconsejable es seguir programas que combinen fuerza, resistencia, ejercicio aeróbico, equilibrio y flexibilidad.
Una dieta con un aporte suficiente de proteínas también es necesaria para prevenir la sarcopenia, y en caso de no contar con los nutrientes necesarios para preservar la salud muscular, se recomienda valorar con médicos y farmacéuticos la conveniencia de tomar suplementos. Al mismo tiempo, es beneficioso revisar y ajustar la medicación con los médicos para adaptarla a cada momento de la vida y a sus circunstancias.
Por otro lado, un buen nivel de hidratación es también primordial para una óptima salud muscular, especialmente, en caso de realizar actividad física o al estar expuesto a temperaturas elevadas. Dormir al menos siete u ocho horas todos los días también ayuda a prevenir la sarcopenia, así como mantener un horario regular y evitar las siestas largas durante el día.
La detección precoz de la sarcopenia y de la fragilidad permite intervenir antes de que aparezca la dependencia. Señales como andar más despacio de lo esperado, perder peso de forma involuntaria o sentir agotamiento con frecuencia también pueden ser indicadores de el inicio de esta enfermedad.