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MADRID, 1 Abr. (EUROPA PRESS) -
Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cincinnati han descubierto un "vínculo claro" entre la enfermedad renal crónica (ERC) y la enfermedad periodontal, ya que comparten vías inflamatorias que podrían contribuir a la progresión de la enfermedad.
Esta investigación, que ha analizado 150 estudios observacionales, metaanálisis y ensayos clínicos, ha demostrado que esta relación está impulsada por la desregulación inmunitaria, la disfunción endotelial (estrechamiento de los vasos sanguíneos), la disbiosis microbiana (desequilibrio de la microbiota oral) y la inflamación sistémica.
La enfermedad renal crónica es una causa de muerte y discapacidad que crece "rápidamente" a nivel mundial y se prevé que se convierta en una de las principales causas de años de vida perdidos para 2040. Según los investigadores, la periodontitis y la caries son factores prevalentes, aunque poco reconocidos, que contribuyen a la carga inflamatoria en la ERC, particularmente en entornos con "recursos limitados donde la atención bucal y renal permanece fragmentada".
La gravedad de la enfermedad bucodental aumenta a medida que progresa la ERC, y la "literatura científica respalda una relación biológicamente plausible", según la primera autora del estudio y profesora del Departamento de Ciencias Ambientales y de Salud Pública de la Universidad de Cincinnati, Priyanka Gudsoorkar.
En este contexto, los índices dentales elevados, incluidos los dientes cariados, perdidos y obturados (CPOD), el índice de placa, el índice gingival y la pérdida de inserción clínica, se correlacionan con una tasa de filtración glomerular reducida y marcadores inflamatorios aumentados.
La salud bucal constituye un determinante "medible y modificable" en la progresión de la ERC y la integración de las evaluaciones orales en la atención nefrológica puede mejorar el seguimiento de la inflamación sistémica y mejorar la calidad de vida del paciente.
Sin embargo, el estudio ha revelado que muchos médicos siguen tratando la salud bucal de "forma aislada" de la enfermedad crónica, y no la integran en "una estrategia de tratamiento más amplia que permita una identificación más temprana y una mejor evaluación del riesgo".
Según los investigadores, en los pacientes sometidos a diálisis y en espera de un trasplante de riñón, la autorización dental previa al trasplante "suele ser un requisito antes de la cirugía".
En este sentido, las infecciones bucales no tratadas pueden retrasar el procedimiento y convertirse en un "obstáculo evitable" para la preparación para el trasplante y "pueden complicar la continuidad de la atención".
DERIVACIÓN AL ODONTÓLOGO
"Para muchos pacientes, la evaluación para trasplante es el primer paso en su tratamiento renal en el que la derivación al odontólogo se convierte en un requisito habitual", ha afirmado Gudsoorkar.
Por ello, es necesario un seguimiento "más exhaustivo" de la salud bucal en pacientes en diálisis, junto con un mejor manejo de la inflamación periodontal. Los investigadores han instado a los médicos, de esta forma, a integrar la salud bucal y renal de "forma más directa" en los sistemas de atención clínica.
"Necesitamos crear un marco que respalde la integración de la atención bucal y renal a lo largo de todo el proceso de la enfermedad renal crónica", ha asegurado el autor principal del estudio y profesor asociado de la División de Nefrología del Departamento de Medicina Interna, Prakash Gudsoorkar.
Según ha explicado, un marco mejorado, que podría incluir la implementación de protocolos de atención estandarizados y un mejor intercambio de historiales médicos de los pacientes entre las distintas especialidades, también "podría permitir una intervención más temprana y aliviar la carga económica para los pacientes".
Además, Prakash Gudsoorkar ha asegurado que los pacientes con enfermedad renal en cualquier etapa tienen "un mayor riesgo" de padecer afecciones como la diabetes mellitus, enfermedad cardiovascular e hipertensión.