La ausencia de dientes en personas mayores dificulta la masticación, limita la variedad de alimentos y puede reducir la calidad nutricional de la dieta, además, con el tiempo, esta situación repercute en la energía diaria, complica la digestión e incluso influye en el estado de ánimo, según ha explicado Gabriela Aldana, del equipo de Calidad Clínica e Innovación de Sanitas Dental.