Archivo - Una persona fumando en una terraza. - Eduardo Parra - Europa Press - Archivo
MADRID, 30 Ene. (EUROPA PRESS) -
El humo pasivo del tabaco, inhalado de forma involuntaria por las personas que conviven o trabajan en entornos con fumadores, no solo afecta al sistema respiratorio, sino que puede provocar inflamación de encías, alteraciones en la mucosa oral y mayor riesgo de caries y periodontitis, entre otras molestias, según han alertado desde Sanitas.
Desde la compañía han advertido también que aún sin encender un cigarrillo, la exposición ya representa un riesgo para la salud oral y requiere de una detección temprana "para evitar complicaciones a largo plazo".
La responsable de Calidad Clínica de Sanitas Dental, María Latorre, ha explicado que el humo del tabaco está formado por miles de sustancias químicas, "muchas de ellas irritantes y perjudiciales para la salud". "Aunque una persona no fume, puede inhalarlas al estar cerca de fumadores, y estas partículas entran en contacto directo con la boca y las encías", ha detallado.
Los efectos del humo pasivo en la boca se suelen presentar de forma sutil y pasan desapercibidos en la rutina diaria. Por ello, los especialistas sugieren estar atentos ante la presencia de sequedad bucal persistente, ya que las sustancias tóxicas del tabaco reducen la producción y la calidad de la saliva. Esta sequedad oral es, a su vez, el entorno propicio para la proliferación de bacterias y hongos, y aumenta el riesgo de caries e infecciones.
Por otro lado, se pueden generar lesiones y alteraciones en la mucosa oral, debido a que el tabaquismo puede provocar melanosis gingival, una pigmentación oscura, marrón o negra, en las encías. Este cambio de coloración se percibe especialmente entre niños o adolescentes que están en contacto con fumadores.
La exposición a este humo también aumenta el riesgo de caries, especialmente entre los primeros dientes de los niños. Esto se debe a que la nicotina favorece el crecimiento de bacterias que dañan el esmalte. En las personas que respiran humo de manera habitual, las encías pueden terminar por inflamarse y sangrar con facilidad. Estas alteraciones favorecen la pérdida del soporte del diente y pueden llegar, incluso, a provocar su caída.
DAÑOS A NIVEL GENERAL
Aún así, los efectos del humo pasivo no se quedan solo en la cavidad oral. Este humo viaja a través de la vía respiratoria y alcanza los pulmones, donde puede provocar irritación bronquial, tos crónica y reducción de la capacidad respiratoria.
La exposición a largo plazo incrementa el riesgo de infecciones respiratorias y "puede empeorar enfermedades como el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) en personas vulnerables".
El neumólogo del Hospital Universitario Virgen del Mar, Zichen Ji, ha añadido que además de la inflamación respiratoria, el humo pasivo puede inducir "una respuesta inflamatoria a nivel sistémico, que contribuye a un mayor riesgo cardiovascular". De esta forma, el humo pasivo daña los pulmones, pero también la salud en general. En personas con enfermedades crónicas también aumenta la probabilidad de infartos, ictus y otras complicaciones.