MADRID, 26 Jun. (EUROPA PRESS) - Un nuevo estudio de la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai (Estados Unidos) muestra que los determinantes sociales de la salud, incluidas las condiciones ambientales, los comportamientos relacionados con la salud, el acceso a los recursos y el bienestar social, pueden desempeñar un papel igual de importante o incluso mayor que la genética a la hora de predecir el riesgo de una persona de desarrollar enfermedades comunes.