MADRID, 2 May. (EDIZIONES) - La alimentación es uno de los factores más determinantes para la salud cardiovascular, y también uno de los más modificables. La Organización Mundial de la Salud (OMS) insiste en que una dieta saludable debe basarse en una amplia variedad de alimentos, con protagonismo de frutas, de verduras, de legumbres, y de cereales integrales, y limitando grasas no saludables, así como los azúcares, y la sal.