Investigadores evidencian que el metabolismo conecta cáncer y enfermedad cardiovascular

Un equipo investigador de la UV evidencia que el metabolismo conecta cáncer y enfermedad cardiovascular
Un equipo investigador de la UV evidencia que el metabolismo conecta cáncer y enfermedad cardiovascular - UV
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Publicado: miércoles, 11 marzo 2026 13:32

   VALÈNCIA, 11 Mar. (EUROPA PRESS) -

   Un equipo investigador de la Universitat de València (UV) ha analizado la evidencia científica disponible que señala que el cáncer y la enfermedad cardiovascular no son patologías independientes, sino que comparten "importantes mecanismos metabólicos y biológicos". Esta síntesis del conocimiento actual, publicada en la revista 'Seminars in Cancer Biology', propone una "visión integradora" que podría contribuir a replantear la prevención y el tratamiento de ambas enfermedades.

   La revisión ha sido realizada por el Laboratorio de Autofagia y Nutrición Oncológica, un nuevo equipo de investigación integrado en el Departamento de Medicina Preventiva, Salud Pública, Ciencias de la Alimentación, Toxicología y Medicina Legal de la Universitat de València, bajo la dirección del profesor Julio Madrigal-Matute, según ha informado la institución académica en un comunicado.

   El artículo, cuya primera autora es María Llena-Meler, revisa investigaciones recientes que muestran cómo alteraciones en procesos metabólicos clave, especialmente en el metabolismo de los lípidos, pueden desempeñar un "papel común" en el desarrollo tanto del cáncer como de las enfermedades cardiovasculares.

    La doctora Noemí Rotllan, autora de correspondencia, es experta en el tema, y trabaja en ello desde el Hospital Sant Pau de Barcelona. Alberto Canfrán-Duque, también autor del artículo y experto en aterosclerosis, lo hace desde el prestigioso Departamento de Microbiología del NYU Grossman School of Medicine.

   En este primer trabajo del grupo, publicado en formato review, las autoras y autores realizan una síntesis crítica de la literatura científica sobre los mecanismos fisiopatológicos que comparten el cáncer y la enfermedad cardiovascular. El análisis pone el foco en las alteraciones del metabolismo lipídico como uno de los "posibles nexos biológicos entre ambas patologías".

   "La principal aportación del artículo es integrar y revisar evidencias que sugieren que el cáncer y las enfermedades cardiovasculares comparten bases metabólicas y mecanismos biológicos clave, algo que en los últimos años está cobrando cada vez más relevancia en la investigación biomédica", ha explicado Julio Madrigal.

    Esta perspectiva apunta a que ambas enfermedades "pueden entenderse como manifestaciones distintas de desequilibrios sistémicos en los que intervienen lípidos, inflamación y sistema inmunitario".

   Según el investigador, esta visión integradora abre nuevas líneas de estudio hacia terapias metabólicas e inmunológicas "más precisas", así como hacia la identificación de biomarcadores comunes. También refuerza la importancia de una medicina preventiva basada en el estilo de vida. "La evidencia acumulada sugiere que modificar hábitos como la dieta o el nivel de actividad física puede influir en mecanismos biológicos implicados en ambas patologías", ha afirmado.

INMUNOMETABOLISMO: DIETA MEDITERRÁNEA Y EJERCICIO

   El artículo revisa cómo la desregulación del metabolismo lipídico aparece "de forma recurrente" tanto en oncología como en cardiología. Durante décadas, ambas enfermedades se han estudiado de forma separada, pese a que constituyen las principales causas de mortalidad global: en 2022, provocaron 9,7 millones de fallecimientos y 19,8 millones, respectivamente.

   La literatura científica muestra además que comparten "numerosos factores de riesgo", entre ellos, la obesidad, el sedentarismo y una alimentación poco saludable. También coinciden procesos biológicos, como la inflamación crónica, el estrés oxidativo y diversas alteraciones del metabolismo lipídico, junto con una compleja interacción entre el sistema inmunitario y el tejido adiposo.

   En este contexto, distintos estudios analizados en la revisión indican que intervenciones sobre el estilo de vida, como la dieta mediterránea, el ejercicio regular o la restricción calórica, pueden reducir la inflamación sistémica y mejorar el perfil lipídico, lo que podría tener efectos beneficiosos en ambas enfermedades.

   De esta convergencia surge el concepto de inmunometabolismo: un campo emergente que integra oncología y cardiología al estudiar cómo metabolismo, inflamación y genética funcionan como una red interconectada.

UNA RED BIOLÓGICA COMPARTIDA

   Entre los puntos de convergencia identificados en esta red biológica destacan los lípidos. Estas moléculas cumplen funciones esenciales en el organismo: forman parte de las membranas celulares, almacenan energía y participan en procesos de señalización celular. Sin embargo, su exceso o alteración puede contribuir al desarrollo de diversas enfermedades.

   En el cáncer, por ejemplo, las células tumorales pueden reprogramar su metabolismo lipídico para favorecer su crecimiento y obtener energía. En las enfermedades cardiovasculares, por su parte, el exceso de colesterol y triglicéridos contribuye a la formación de placas ateroscleróticas, es decir, depósitos de grasa que se acumulan en las paredes internas de las arterias, estrechándolas y endureciéndolas.

   El tejido adiposo también desempeña un papel relevante. Lejos de ser un simple almacén de energía, actúa "como un órgano endocrino que produce hormonas y citoquinas". Cuando se expande en exceso, como ocurre en la obesidad, puede entrar en un estado de estrés e inflamación crónica que atrae células inmunitarias y favorece la liberación de moléculas proinflamatorias. Este entorno se ha relacionado tanto con la resistencia a la insulina como con el daño vascular y el crecimiento tumoral.

INFLAMACIÓN CRÓNICA

   Otro elemento transversal es la inflamación crónica. En las arterias contribuye al desarrollo de la aterosclerosis, mientras que en los tumores favorece procesos como la proliferación celular, la angiogénesis o la evasión del sistema inmunitario. En ambos contextos participan macrófagos, células clave del sistema inmunitario cuyo funcionamiento puede alterarse en situaciones de inflamación persistente.

   Además, la revisión aborda el papel de los ARN no codificantes, moléculas de material genético que no producen proteínas, pero regulan qué genes se activan o se silencian en las células. Estas moléculas actúan como nodos reguladores que integran señales metabólicas e inmunológicas y determinan procesos, como la proliferación celular, la inflamación o la muerte celular. Alteraciones en estos ARN se han asociado tanto al cáncer como a la aterosclerosis, lo que los convierte en posibles biomarcadores y dianas terapéuticas compartidas.

   En palabras del director del grupo, Julio Madrigal-Matute, "este trabajo revisa evidencias que están emergiendo en distintos campos y que apuntan a una conexión metabólica entre cáncer y enfermedad cardiovascular" y señala que esta línea de investigación se está incorporando ya a las tesis doctorales del grupo, con el objetivo de impulsar una aproximación interdisciplinaria entre nutrición, metabolismo, cáncer y enfermedad cardiovascular.

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