Las relaciones de pareja no saludables no siempre se manifiestan a través de la violencia explícita. A menudo adoptan formas más sutiles, como desequilibrios en los cuidados, en el tiempo de ocio, o en las oportunidades de desarrollo personal, unos patrones bastante frecuentes en nuestras relaciones actuales, y que terminan pasando factura a la salud emocional de las mujeres.