Cada vez más personas consumen
suplementos dietéticos para mejorar su salud, reforzar el cabello y las uñas, ganar energía, o complementar su alimentación. Sin embargo, lo que muchos desconocen es que algunas de estas sustancias pueden alterar de forma significativa los resultados de un análisis de sangre, e incluso
simular enfermedades o dificultar un diagnóstico correcto.