Olga Barroso, psicóloga: "Una relación de pareja injusta merma la salud de la mujer"

Archivo - Pareja, discusión
Archivo - Pareja, discusión - STEFANIKOLIC/ ISTOCK - Archivo
Infosalus
Publicado: lunes, 9 marzo 2026 8:33

    MADRID, 9 Mar. (EDIZIONES) -

   Las relaciones de pareja no saludables no siempre se manifiestan a través de la violencia explícita. A menudo adoptan formas más sutiles, como desequilibrios en los cuidados, en el tiempo de ocio, o en las oportunidades de desarrollo personal, unos patrones bastante frecuentes en nuestras relaciones actuales, y que terminan pasando factura a la salud emocional de las mujeres.

   Así lo advierte durante una entrevista con Europa Press Salud Infosalus la psicóloga Olga Barroso, autora del libro Rupturas (Shackleton books), quien sostiene que cuando una relación se organiza desde la injusticia -aunque no exista maltrato directo- puede minar la salud de la mujer y generar frustración, malestar psicológico, y una pérdida progresiva de bienestar.

   Barroso, que está especializada en la atención a mujeres supervivientes de violencia en la pareja, invita a replantear los modelos de amor aprendidos y a identificar aquellos mandatos culturales que normalizan estas relaciones desiguales.

   Según explica, cuando una mujer asume más responsabilidades emocionales y de cuidados, mientras su pareja disfruta de mayor autonomía, ocio, o reconocimiento, se produce un desequilibrio que limita su capacidad de disfrute, y que contribuye a un malestar difuso que, muchas veces, cuesta identificar, pero que acaba deteriorando la salud mental y la calidad de vida de la mujer.

UNA FRUSTRACIÓN QUE MERMA LA SALUD DE LA MUJER

   "Actualmente estamos inmersos en un gran fenómeno de relaciones injustas, y no precisamente aquellas en las que el hombre quiera someter a la mujer y que viva para él, y ella esté olvidada de sí misma, sino de situaciones en las que, aunque el hombre acepte estar en el mismo plano, al final impone un funcionamiento injusto porque tiene más cuidados por parte de ella, más ocio que ella, más tolerancia, y esto conlleva que él no se implique, y se genere una relación sentimental que no es sana, y que, aunque no es violencia sí es muy injustas y desde la injusticia se ve mermada la salud de la mujer. Además, el que sea injusto sí les genera un daño", agrega.

   Mermará la salud de la mujer, según prosigue, si al final hay esa injusticia donde el hombre tiene más cuidados, más tiempo de ocio que la mujer, así como un mayor acceso a aquellas actividades que le enriquezcan intelectualmente o que le gratifiquen. "Hay una merma en la capacidad de disfrute en las experiencias positivas, imprescindibles para la salud de todos", asegura esta psicóloga.

   Y, por otro lado, dice que si al final estás siendo injusto conmigo esto genera un sufrimiento emocional, de manera que te sientes querida pero no del todo: "Con lo cual hay una frustración que genera un malestar inespecífico, y mantiene a las mujeres que no saben qué es lo que les pasa o que están muy deprimidas y muy mal".

SÍ HAY QUE ROMPER CON LO INJUSTO

   Precisamente, nos cuenta que emplea en su libro el concepto 'Rupturas', para titularlo, "en el amplio sentido de la palabra", y defendiendo que "hay que romper con aquello que es injusto" porque sino no podremos estar emocionalmente bien dentro de una situación injusta.

   "Pero va más allá de la pareja esto. El libro invita a que debemos replantearnos esas normas injustas en el amor y organizar las relaciones no de acuerdo a mandatos patriarcales. No es necesario romper la relación, pero sí hacerlo con ese mandato que se materializa en la relación", resalta.

CÓMO DEBE SER NUESTRA VINCULACIÓN

   De hecho, en el libro mantiene que la forma en la que hemos aprendido el amor condiciona nuestra manera de vincularnos, y recuerda que a las mujeres nos educan para mantener el vínculo a toda costa desde las claves machistas, y a los chicos desde vivir dando más importancia a su propio crecimiento personal y no a la vinculación, en muchos casos.

   "Con una socialización que enseñe esto a ultranza tendremos dificultades después en las parejas heterosexuales porque la manera sana es tener esa igualdad e importancia y dar la misma importancia a la unión afectiva. Pero si hay desigualdad afectiva pasa a ser una injusticia, donde ella va a pedir menos y el más, y ya tenemos esa manera no sana de estar en la pareja", remarca Olga Barroso.

CONSEJOS A PONER EN MARCHA

   Considera así que tenemos que conseguir, por una parte, dar valor y prestigiar el estar para uno mismo, el poder hacer cosas satisfactorias para nosotros mismos primero, y entonces así tendremos la certeza de que vamos a estar igual de realizados tengamos una pareja como si no la tenemos.

   Además, cree que hay que prestigiar los vínculos afectivos, una unión interpersonal, ya sea amistosa o sentimental. "Es un lugar donde fomentar estas dimensiones humanas que tenemos todos, y un espacio importante y fuente de gratificación. Y si no está en el rol de una pareja puede estar en el de una amiga, en una profesión. Esto también es importante y no debemos olvidarlo. Debemos aprender tanto los hombres, como las mujeres a vivir los espacios por igual", asevera esta experta.

   Ahora bien, si tengo una relación de pareja todos deberíamos aprender que para cuidarla es necesaria la interdependencia, de manera que, en algún momento, debo estar para mí, pero también en algún momento para el otro, y esto dice que cambia en función de las necesidades de la pareja. "Si yo llego a la relación sin esta interdependencia, o con esta capacidad sobrepasada, y con demasiada inclinación para estar sobre el otro, pueden venir las injusticias y que nos pase factura como hemos comentado", concluye Olga Barroso.

Contador

Contenido patrocinado