Archivo - Microbiota. - OLEKSANDRA TROIAN/ISTOCK - Archivo
MADRID 27 Feb. (EUROPA PRESS) -
La oncóloga Elvira Buxó, especialista del Instituto de Oncología IOB en el Hospital Quirónsalud Barcelona, ha destacado que la comunidad científica está estudiando patrones de la microbiota como posibles biomarcadores para identificar el riesgo de enfermedad oncológica o la respuesta a terapias específicas.
"Por ahora, no se usan de forma rutinaria para diagnosticar cáncer, aunque podrían ayudar en el futuro a identificar riesgo o respuesta a tratamiento", ha afirmado la experta, quien ha apuntado a los avances en conocimiento con respecto a los microorganismos que habitan el sistema digestivo.
"Durante años se han considerado pasivos, pero hoy sabemos que influyen en la digestión, el sistema inmunitario y la inflamación, lo que ha despertado un gran interés científico en su relación con el cáncer", ha explicado detallando que, en lo relativo a la enfermedad, algunas bacterias contribuyen a la protección y otras a un entorno más favorable para el desarrollo tumoral.
De este modo, ha subrayado que se trata de un campo de investigación "muy activo", que de momento evidencia la relación entre microbiota y tumores gastrointestinales (colon o estómago) y pone de manifiesto su influencia en la respuesta a tratamientos oncológicos en otros cánceres, como pulmón o melanoma, especialmente con inmunoterapia.
EL PAPEL DE LA DIETA
La dietista nutricionista especializada en nutrición oncológica en el IOB Adriana Alcaraz ha puesto en valor el papel del intestino y su microbiota durante el proceso oncológico, teniendo en cuenta que influyen en la regulación del sistema inmunitario, el control de la inflamación, el metabolismo y el mantenimiento de la barrera intestinal.
Alcaraz ha comentado la evidencia sobre la participación de la microbiota en la producción de metabolitos beneficiosos, como los ácidos grasos de cadena corta, que contribuyen a mantener un entorno intestinal más estable. No obstante, ha puntualizado que todavía no se puede afirmar que "mejorar la microbiota" por sí solo aumente la supervivencia o la respuesta a tratamientos en todos los pacientes.
"Lo que sí es consistente es que la dieta es el factor modificable más potente para favorecer una microbiota diversa y funcional, y esto encaja con un objetivo clínico fundamental en oncología: llegar al tratamiento con el mejor estado nutricional y físico posible", ha afirmado.
A la hora de preparar la dieta, ha explicado que el principal objetivo debe ser cubrir de manera adecuada los requerimientos de energía, proteína y micronutrientes con una alimentación de calidad que priorice los alimentos frescos y mínimamente procesados, además de evitar alimentos ricos en azúcares simples.
En esta línea, ha llamado a minimizar claramente los ultraprocesados, productos con largas listas de ingredientes, ricos en azúcares simples, harinas refinadas, grasas de baja calidad y aditivos, que desplazan alimentos densos en nutrientes y se asocian a un peor perfil metabólico e inflamatorio.
Tras el cáncer, ambas expertas han coincidido en la necesidad de seguir cuidando la microbiota. Según la doctora Buxó, "no hay evidencia para asegurar que evite recaídas, pero una microbiota equilibrada se asocia a hábitos saludables. Cuidarla forma parte de una estrategia global de salud, junto al cribado, el ejercicio y una alimentación adecuada".