MADRID, 26 Jul. (EDIZIONES) - Durante décadas, el reposo absoluto fue una de las recomendaciones casi incuestionables tras una operación. Permanecer varios días en la cama se consideraba la mejor forma de favorecer la cicatrización y de evitar complicaciones. Sin embargo, la evidencia científica ha dado un giro a esta idea: hoy, los protocolos de recuperación intensificada animan a los pacientes a levantarse, a caminar, e incluso empezar a beber y a comer pocas horas después de la cirugía, siempre que su situación clínica lo permita.