Atlas mundial del microbioma: Descubren microbios esenciales en bebés que los probióticos comerciales no incluyen

Archivo - Bebé en la consulta del pediatra.
Archivo - Bebé en la consulta del pediatra. - EVGENYATAMANENKO/ ISTOCK - Archivo
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Publicado: miércoles, 25 febrero 2026 7:18

    MADRID, 25 Feb. (EUROPA PRESS) -

Un estudio internacional, que incluye al Instituto Wellcome Sanger y a la Universidad de Oxford, ha creado un atlas global del microbioma infantil, revelando cepas de bacterias esenciales para el intestino de los bebés que no se encuentran en los probióticos comerciales actuales.

Este recurso, basado en más de 4.000 genomas de 48 países, abre la puerta al desarrollo de probióticos personalizados y adaptados a la dieta y el entorno de cada región, con el objetivo de mejorar la salud intestinal desde el nacimiento.

UN MICROBIO FALTANTE EN BEBÉS OCCIDENTALES

   El atlas global que mapea dos bacterias intestinales clave en bebés de todo el mundo ha descubierto un tesoro de cepas bacterianas adaptadas al intestino infantil que no se encuentran en los productos probióticos comerciales, según se expone en una colaboración internacional, que incluye expertos del Instituto Wellcome Sanger, la Universidad de Oxford, el Programa de Investigación KEMRI-Wellcome Trust (Reino Unido) y un grupo internacional de la Red de Enfermedades Agudas y Nutrición Infantil (CHAIN).

   Publicado en 'Cell', este catálogo muestra que una especie clave del intestino infantil, Bifidobacterium infantis (B. infantis), es un "microbio faltante" en los bebés del Reino Unido y otros países occidentales de Europa y América del Norte, a pesar de ser muy común en bebés de países africanos y del sur de Asia.

   Esta conclusión sienta las bases para probióticos infantiles más eficaces y personalizados. Para ello, se ha creado un atlas global de más de 4.000 genomas bacterianos intestinales de 48 países, lo que constituye un recurso de microbioma de libre acceso que es 15 veces más grande que los estudios anteriores.

   Además, el equipo ha descubierto que todas las cepas comerciales de probióticos infantiles se remontan a tres cepas bacterianas históricas que ya no se encuentran en las poblaciones infantiles actuales y que son muy similares genéticamente, a pesar de comercializarse con nombres diferentes.

PROBIÓTICOS COMERCIALES VS CEPAS NATURALES

Los investigadores sugieren que las cepas bacterianas que se encuentran de forma natural en diferentes regiones están mejor adaptadas al intestino del bebé y podrían ser más eficaces para los nuevos probióticos.

   Este atlas muestra una rica diversidad previamente desconocida en B. infantis e identifica 36 cepas específicas de regiones específicas del mundo. Estos resultados permiten el diseño de nuevos probióticos infantiles que pueden adaptarse a las dietas y regiones locales.

   El microbioma intestinal es un ecosistema complejo de millones de microbios vitales para la salud humana, que se ve influenciado por el estilo de vida, el entorno y la dieta. Este ecosistema comienza a formarse al nacer, cuando bacterias pioneras como las bifidobacterias se encuentran entre las primeras en sembrar el microbioma. A medida que los bebés crecen, llegan nuevos microbios a su intestino, compiten entre sí por espacio e interactúan con el bebé en desarrollo, ayudando a digerir los nutrientes y a entrenar el sistema inmunitario. Solo las bacterias más exitosas logran establecerse y prosperar.

   Las bacterias Bifidobacterium longum (B. longum) y B.infantis se utilizan ampliamente en productos probióticos comerciales para bebés para ayudar a restaurar o fortalecer el microbioma. Sin embargo, existen crecientes dudas sobre la eficacia clínica de algunas cepas probióticas comerciales, y la seguridad de los probióticos también ha suscitado un mayor escrutinio por parte de los organismos reguladores.

   Para crear un recurso más representativo y exhaustivo, los expertos del Instituto Sanger trabajaron con colaboradores internacionales para catalogar los genomas de 4.098 cepas de B. infantis y B. longum. Posteriormente, secuenciaron genomas del estudio Baby Biome del Reino Unido y del estudio CHAIN (una cohorte que incluye niños de seis países del África subsahariana y el sur de Asia) y los combinaron con todos los genomas disponibles públicamente.

   Además de ampliar la diversidad conocida de cepas de B. infantis y B. longum, el atlas confirma que B. infantis es poco común en bebés del Reino Unido y otros países occidentales, a pesar de encontrarse ampliamente en bebés de países africanos y del sur de Asia.

HACIA PROBIÓTICOS PERSONALIZADOS

Los investigadores sugieren que los cambios en el estilo de vida podrían haber contribuido a la pérdida de B. infantis en bebés occidentales. Dado que B. infantis es un microbio pionero, su ausencia podría influir en el desarrollo del microbioma de maneras que podrían tener efectos duraderos en la salud infantil.

   Conocer las diferencias en los microbiomas infantiles en todo el mundo puede ayudar a los investigadores a elegir y desarrollar cepas probióticas adaptadas a bebés de diferentes poblaciones. El nuevo atlas destaca docenas de cepas de B. infantis con diferencias genéticas vinculadas a las dietas y estilos de vida locales, lo que podría facilitar su arraigo en el intestino del bebé. Por ejemplo, las cepas que se encuentran comúnmente en África Occidental portan genes relacionados con la descomposición del mijo fonio, un cereal básico en algunas partes de la región.

   El equipo secuenció los genomas de todos los productos probióticos de B. infantis disponibles en el mercado y descubrió que estas cepas ya no se encuentran en los microbiomas infantiles a nivel mundial. Esto sugiere que las cepas probióticas comerciales no se han arraigado con éxito en las poblaciones infantiles actuales, lo que plantea dudas sobre su eficacia e idoneidad como probióticos.

   Este nuevo recurso ofrece un modelo para ayudar a seleccionar cepas probióticas y diseñar futuros ensayos clínicos, adaptados a regiones específicas, y para monitorear la eficacia de estas bacterias al establecerse en el intestino del bebé. El equipo también descubrió que, a pesar de su estrecha relación y su frecuente clasificación como subespecies, B. infantis y B. longum deben tratarse como especies distintas, lo que influye en el análisis de la información del microbioma infantil en entornos clínicos y de investigación.

   El doctor Yan Shao, primer autor del Instituto Wellcome Sanger, subraya: "Los microbiomas son ecosistemas complejos y muy individuales".

Sin embargo, durante décadas, la industria de los probióticos infantiles ha adoptado un enfoque único, intentando sembrar las mismas bacterias en todos los bebés del mundo. "Nuestra investigación ha identificado cepas específicas de cada región que han evolucionado de forma natural para prosperar en el microbioma del bebé, moldeadas por las dietas y los entornos regionales. Con la creación de este recurso, esperamos que contribuya al desarrollo de probióticos personalizados de nueva generación que puedan contribuir de forma más eficaz a la creación de un microbioma sano y próspero para los bebés de todo el mundo".

   El profesor Jay Berkley, coautor principal del Programa de Investigación KEMRI-Wellcome Trust y codirector de la red CHAIN, agrega: "Este atlas ampliado y más representativo nos permitirá ir más allá de la dependencia de cepas probióticas tradicionales y, en su lugar, priorizar el análisis de cepas adaptadas a cada región y naturalmente adaptadas a las dietas y entornos locales de los bebés. Esta importante expansión de las cepas bacterianas conocidas sienta las bases para el desarrollo de intervenciones basadas en el microbioma adaptadas a las necesidades de cada niño, independientemente de su lugar de nacimiento".

   Estos resultados ofrecen un ejemplo claro de cómo los cambios en el estilo de vida moderno pueden estar transformando nuestro microbioma desde el comienzo de la vida. No obstante, se necesita más investigación para comprender qué significa la pérdida de B. infantis para la salud infantil en los bebés occidentales y si su reintroducción podría ser beneficiosa en estos entornos.

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