Archivo - Eccema. Tratamiento del eccema de manos. - EIK SCOTT/ ISTOCK - Archivo
MADRID 2 Mar. (EUROPA PRESS) -
Un equipo de investigadores de la Escuela de Medicina Icahn del Monte Sinaí, Weill Cornell Medicine y otras instituciones también de Estados Unidos ha descubierto una explicación biológica clave de por qué el eccema suele comenzar en la infancia. El estudio, realizado en ratones jóvenes, reveló que algunos tipos de células inmunitarias en la piel de los primeros años de vida son más reactivas que en los adultos, una diferencia que podría explicar por qué los niños son más vulnerables a la inflamación y las enfermedades alérgicas de la piel.
Los hallazgos, publicados en 'Nature' sugieren que la primera infancia representa un momento crítico para las enfermedades cutáneas de origen inmunitario y podrían esclarecer por qué el eccema suele ser la primera afección de un patrón más amplio de enfermedades alérgicas.
El eccema afecta a casi uno de cada cuatro niños y suele aparecer en etapas tempranas de la vida. También puede preceder a otras afecciones alérgicas, como el asma y las alergias alimentarias. Hasta ahora, los científicos no han comprendido completamente por qué esta enfermedad está tan estrechamente vinculada a la primera infancia.
"Descubrimos que el riesgo de alergia se configura en etapas muy tempranas de la vida, cuando el sistema inmunitario de la piel está biológicamente programado para reaccionar de forma exagerada a los alérgenos, lo que tiene importantes consecuencias para comprender cómo surgen las enfermedades inmunomediadas y cómo deben tratarse", afirma la autora principal del estudio, la doctora Shruti Naik, profesora asociada de Inmunología e Inmunoterapia y Dermatología en la Facultad de Medicina Icahn. "Al identificar las células y las señales hormonales que controlan esta ventana de vulnerabilidad, abrimos la puerta a estrategias que podrían prevenir las enfermedades alérgicas antes de que se propaguen de la piel a los pulmones, el intestino y más allá".
Los investigadores descubrieron que un tipo específico de célula inmunitaria, la célula dendrítica, se comporta de forma diferente en la piel joven que en la adulta. Estas células no reaccionan de forma exagerada a todo, pero cuando se trata de alérgenos, responden con mayor rapidez y fuerza, lo que propicia la inflamación y el eccema en etapas tempranas de la vida. En la piel adulta, estas mismas células son mucho menos reactivas.
Para comprender por qué las alergias suelen comenzar en la primera infancia, los investigadores expusieron a crías de ratones a alérgenos cotidianos como ácaros del polvo y moho. A diferencia de los ratones adultos, las crías desarrollaron una fuerte inflamación cutánea, lo que revela un breve período temprano en la vida en el que el sistema inmunitario de la piel es especialmente sensible.
Los científicos rastrearon esta respuesta hasta las células dendríticas, que presentan una actividad inusual poco después del nacimiento y desencadenan inflamación alérgica. Cuando se bloqueó esta vía, los ratones jóvenes no desarrollaron alergias cutáneas.
El equipo también descubrió que los bebés carecen de niveles normales de hormonas del estrés que posteriormente ayudan a controlar las reacciones inmunitarias, lo que permite que estas respuestas alérgicas se afiancen. Cabe destacar que se encontraron signos de la misma actividad inmunitaria en muestras de piel de niños con eccema de inicio temprano, pero no en adultos, lo que sugiere que esta etapa temprana de la vida también podría ser importante en los humanos.
En palabras de la doctora Emma Guttman-Yassky, profesora Waldman de Dermatología e Inmunología de la Facultad de Medicina Icahn: "Al estudiar la enfermedad alérgica donde realmente comienza, en los primeros años de vida, y al modelar alérgenos y características de la enfermedad clínicamente relevantes, descubrimos una biología inmunitaria que simplemente no aparece en modelos adultos. Al revelar lo que es único acerca del sistema inmunitario en los primeros años de vida, este trabajo explica por qué el eccema comienza tan a menudo en la infancia".
A continuación, los investigadores planean explorar formas de bloquear esta vía inmunitaria en las primeras etapas de la vida para detener la enfermedad alérgica antes de que se propague desde la piel a otros órganos. "Más allá del eccema, este estudio refuerza un punto crucial para la medicina", expone Naik.
"Los niños no son simplemente adultos en edad preescolar en lo que respecta a la inmunidad. Su sistema inmunitario sigue un conjunto único de reglas, y reconocer esa diferencia es esencial para comprender, y en última instancia prevenir, las enfermedades alérgicas de origen inmunitario que comienzan en la infancia".