Investigadores de la UIB. - UIB
PALMA, 12 Feb. (EUROPA PRESS) -
Un equipo de investigadores de la Universitat de les Illes Balears (UIB) ha demostrado cómo el bisfenol A, un compuesto utilizado en la fabricación de plásticos que, a pesar de estar prohibido en la Unión Europea desde enero de 2025, todavía está presente en muchos materiales de uso cotidiano, se libera dentro del cuerpo a través de microplásticos.
El estudio, que ha sido publicado en la revista 'Environmental Pillution', se centra en el análisis de los riesgos derivados de la ingesta accidental de estos microplásticos con aditivos químicos.
Los resultados de la exposición aguda en ratas, según ha informado la UIB en un comunicado muestran que el bisfenol A absorbido en microplásticos puede liberarse en el tracto digestivo y llegar al torrente sanguíneo, lo que confirma su biodisponibilidad.
Los análisis realizados por los investigadores han demostrado que el bisfenol A asociado a los microplásticos es tan biodisponible como el libre, con una tendencia a valores más elevados cuando se encuentra unido a partículas sólidas, probablemente por su mayor permanencia en el intestino. Además, se sabe que microplásticos de tamaño inferior a 20 micrometros pueden cruzar la barrera intestinal.
Los científicos también han estudiado las señales biológicas en ratas expuestas que indican estrés en las células, inflamación y procesos de eliminación de sustancias tóxicas y han descubierto que, cuando el bisfenol A y los microplásticos actúan juntos, el cuerpo reacciona activando más enzimas antioxidantes y aumentando proteínas relacionadas con la inflamación.
Además, se ha observado que el gen UGT2b1, que participa en la metabolización y eliminación del bisfenol A, se expresa más tanto en el intestino como en el hígado. Todo ello indica que el organismo pone en marcha una respuesta coordinada para defenderse, lo que sugiere que la combinación de microplásticos y bisfenol A puede alterar el equilibrio intestinal y forzar mecanismos de protección.
Los autores del estudio han alertado de que, aunque no se observaron daños estructurales inmediatos al intestino, la respuesta inflamatoria y oxidativa podría tener consecuencias a largo plazo para la salud.
"Este trabajo confirma que los microplásticos no son solo un problema ambiental, sino también un vector de contaminantes químicos que pueden afectar a la salud. Comprender estos mecanismos es esencial para evaluar los riesgos reales y establecer estrategias preventivas", ha alertado el coautor Manuel Miró.