El jefe del Servicio de Oncología Radioterápica de la Fundación Jiménez Díaz, Javier Luna, ha explicado que la radioterapia guiada por superficie funciona como un "GPS corporal" que comprueba de manera continua que el tratamiento se está administrando en el lugar previsto, con lo que se evitan los pequeños tatuajes permanentes en la piel de los pacientes de cáncer a los que se recurre tradicionalmente para conseguir esta precisión.