Archivo - Personas mayores haciendo ejercicio. - ISTOCK - Archivo
MADRID 19 Mar. (EUROPA PRESS) -
El ejercicio físico es la herramienta más eficaz para poder ser "independiente" en la vejez, razón por la que hay que integrar el deporte en la atención sanitaria y en las políticas públicas de salud, según el jefe de Geriatría del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, José Antonio Serra.
El también profesor de Medicina en la Universidad Complutense de Madrid ha destacado que la evidencia científica respalda la actividad física "como intervención eficaz, segura y coste-efectiva frente a riesgos clave de salud".
Serra ha calculado que entre el público habría entre un 30 y 40 por ciento de hipertensos, y un 20 por ciento de diabéticos, para los que ha prescrito ejercicio físico "de forma estructurada" a lo largo de su vida.
Este encuentro, celebrado en la Fundación Ramón Areces, ha puesto en valor que el ejercicio físico "aumenta la longevidad", porque previene el deterioro físico y previene el deterioro mental. Serra, por este motivo, ha recordado que su objetivo es concienciar a los ciudadanos y a los administradores y proveedores de servicios de salud para "lograr un envejecimiento satisfactorio".
HACER REALIDAD LA EVIDENCIA
Los participantes de esta jornada han coincidido en que el desafío "no es producir más evidencia", sino trasladarla a la práctica mediante estrategias sistemáticas que integren la prescripción de ejercicio en la atención primaria, programas comunitarios y políticas intersectoriales.
Por su lado, el catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Castilla-La Mancha, Juan Oliva, ha asegurado, desde la perspectiva económica, que si se practicase más ejercicio físico se ahorraría en gastos dentro del sistema sanitario.
"La evidencia en ensayos controlados es suficientemente consistente para señalar que programas grupales, estructurados y multicomponentes tienen una alta probabilidad de ser costes efectivos. Aunque desconozcamos ese ahorro, sí sabemos que tiene un gran potencial en cuanto a mejora de salud y en cuanto a mejora de esperanza y de calidad de vida", ha añadido.
El catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Autónoma de Madrid, Fernando Rodríguez Artalejo, ha abordado las políticas de ejercicio físico en España desde la salud pública y la clínica, "avanzando resultados de la nueva cohorte IMPACT, donde miles de adultos usan acelerómetros de muñeca y muslo". En cuanto a la salud pública, ha defendido seguir "transformando entornos urbanos" para caminar más, promover el transporte público y utilizar recursos locales ya disponibles.
En cuanto al ámbito tecnológico, el profesor de Ciencias del Deporte de la Universidad Europea de Madrid, Borja del Pozo, ha destacado la monitorización objetiva mediante relojes y móviles para saber "si has caminado más, si lo has hecho con más intensidad o si has subido las escaleras".
MENOS FÁRMACOS, MÁS DEPORTE
Por último, el catedrático de la Universidad Pública de Navarra, Mikel Izquierdo, ha aplaudido la tendencia actual de "dejar de prescribir fármacos", para fomentar "el círculo virtuoso del ejercicio físico, frente al círculo vicioso de la polifarmacia". Además, ha enumerado los tres roles clínicos del ejercicio. Como sustituto (para tratar depresión, insomnio o hipertensión), como complemento (en oncología, cardiometabolismo, EPOC) y como primera línea donde no hay medicinas (en fragilidad y sarcopenia).
"No se trata de elegir entre fármacos y ejercicio, sino de integrarlos para maximizar calidad de vida y capacidad funcional", ha concluido Izquierdo.