El consumo de nuevas sustancias psicoactivas, como cannabinoides sintéticos, catinonas sintéticas, opioides sintéticos y benzodiazepinas sintéticas, aumenta el riesgo de psicosis y agrava la evolución de la esquizofrenia, especialmente cuando se suma a patrones previos de consumo de sustancias 'clásicas' en personas con patología dual, según una reciente revisión de estudios presentada en el Congreso de Patología Dual.