Desde la infancia hasta la edad adulta, factores como la educación, el ejercicio o el control del peso influyen en la salud cerebral futura. Los expertos insisten en que la prevención comienza mucho antes de lo que pensamos y, más allá de los juegos mentales, la Ciencia apunta a un factor clave: el ejercicio físico. Su impacto en la generación de neuronas, en la memoria, y en la plasticidad cerebral lo convierte en uno de los mayores aliados contra el deterioro cognitivo.