El estrés no sólo afecta al estado de ánimo: puede reducir el volumen, la funcionalidad, y la capacidad de nuestro cerebro. Así lo advierte el neurocientífico José Luis Trejo, investigador del Centro de Neurociencias Cajal del CSIC, quien sostiene que
el estrés crónico es incluso
más perjudicial que el sedentarismo y puede agravar cualquier enfermedad.