Archivo - Mujer cansada con una taza de café. - MIXETTO/ISTOCK - Archivo
MADRID, 6 Mar. (EDIZIONES) -
Si eres mujer, a partir de los 40 años aproximadamente debes tener en cuenta que muchas cosas que te pasan y antes no te sucedían pueden estar relacionadas con la perimenopausia, una etapa de tu vida de transición hormonal, que va desde la edad fértil hasta la menopausia, o fin de la menstruación; y ésta puede durar de 7 a 10 años.
Así lo asegura durante una entrevista con Europa Press Salud Infosalus la ginecóloga experta en menopausia, miembro de la Asociación Española de para el Estudio de la Menopausia (AEEM), Radharani Jiménez, quien precisamente acaba de publicar 'La perimenopausia existe' (Grijalbo).
"En perimenopausia no hay un test que diga que lo que te pasa es por la perimenopausia, o si estás en la perimenopausia. El mejor test es escuchar todos tus síntomas porque ahí está tu respuesta. En esta etapa las hormonas fluctúan y a veces salen normales las analíticas", explica esta experta, quien subraya que son muchas las mujeres que acuden a su consulta o le preguntan ante la actual confusión y falta de formación de muchos profesionales sanitarios por este periodo de la vida de la mujer.
UN BAILE DE HORMONAS
Por ejemplo, dice que hay muchas mujeres que piensan que les ha cambiado el carácter, que incluso presentan depresión, y a veces todo es una cuestión hormonal. La falta de estrógenos te trastoca todos los neurotransmisores, y te cambia toda la actitud ante la vida. No obstante, esto no es igual en todas las mujeres, pero sí en muchas se pueden presentar cambios físicos y mentales por esa fluctuación de hormonas", asegura.
Dice que puede aparecer de media, en España, la menopausia a los 51, por lo que la perimenopausia puede comenzar a partir de los 40: "Incluso muchas mujeres a partir de los 35-38 años deberían tener conciencia de todo esto. Muchas veces se solapa con los cambios del posparto, laborales, con el estrés, y esto hace que muchas veces sea tan difícil de dar una respuesta clara a las mujeres, y un porqué a todas estas cosas que les están pasando y les pueden afectar".
PUEDE AFECTAR AL SUEÑO, AUNQUE DEPENDE DE LA MUJER
Entre esos síntomas más frecuentes, Radharani Jiménez mantiene que estos responden en la menopausia, según el último barómetro de la AEEM hasta 270 síntomas y todo esto se debe a que casi todo nuestro cuerpo tienen receptores de estrógenos, de progesterona, y de testosterona, lo que favorece esa variedad tan grande de síntomas.
"Los sofocos en la perimenopausia no es lo más común, pero sí que el sueño se haga más liviano, que haya muchos despertares, y que el sueño de peor calidad, y esto condiciona la manera de vivir, el día a día, y las mujeres se levantan más cansadas o rinden menos en el entrenamiento, y la forma en la que se desempeñan en el trabajo o en el hogar", asegura esta ginecóloga.
También habla de una disminución de la intensidad de los orgasmos, pero también de la lubricación vaginal, aparte de que haya menos libido, así como dolores articulares o musculares que antes nunca se habían tenido, además de que, según apunta, se lesionan más las mujeres a partir de los 40.
Además, habla de que en la perimenopausia pueden darse por primera vez picores en el cuerpo, o tinnitus (acúfenos) que nunca había padecido con anterioridad la mujer, así como más sequedad a nivel de las mucosas, de la boca, de la nariz. "Todas las mucosas de nuestro cuerpo pueden tener algún cambio porque no hay una fluctuación de las hormonas", asevera.
TAMBIÉN AFECTA AL PLANO EMOCIONAL
Dice esta ginecóloga, y miembro de la AEEM, que nuestros ovarios todavía tienen algunos óvulos "pero ya no tienen detrás un ciclo armónico, regular, sino que empiezan a desafinar", y puede aparecer una segunda adolescencia. "Hay cambios arriba y abajo y con picos de estrógenos, de forma que nos podemos encontrar más irritables, reactivas emocionales, con menos capacidad de gestionar el estrés", remarca.
A su vez, indica que cuando bajan los estrógenos se pueden producir cambios en el apetito y aparece en este punto uno de los problemas que más preocupa a las mujeres que es la ganancia de peso, y la acumulación de grasa abdominal, que no responde al ejercicio. "Nos quitamos comida, comemos menos, no cenamos, seguimos dietas restrictivas, y esto pone a nuestro cuerpo más en alerta porque nos sube el cortisol. La solución aquí está en manos de un dietista-nutricionista, o de una entrenadora personal, que nos guíe sobre el ejercicio de fuerza, un salvavidas en esta etapa, donde es fundamental huir del sedentarismo", defiende.
Explica que con el característico cambio metabólico de esta etapa puede aumentar también el riesgo cardiovascular en la mujer. "Dándole la vuelta es una etapa que representa una gran oportunidad para poner las cosas en su sitio y para contrarrestar estas cosas que no queremos que sucedan", afirma.
LA SALUD MENTAL EN LA PERIMENOPAUSIA
Volviendo al tema de la salud mental en la perimenopausia, la doctora Jiménez sostiene que pueden presentarse en esta etapa síntomas de depresión o de ansiedad, y sin haber tenido antecedentes previos, "y esto preocupa mucho porque nunca antes lo han tenido y no está pasando nada en su día a día que lo motive".
Insiste en que nuestras hormonas condicionan la manera en la que vemos el mundo, "y es como si cambiaran el cristal con el que vemos la vida", de manera que es cambio hormonal de la perimenopausia modifica nuestros neurotransmisores, y nuestros estrógenos, que por ejemplo controlan las endorfinas, que son las hormonas de la felicidad, o la dopamina, al reducirse los estrógenos, estos también lo hacen.
"Esto hace que, a veces, tengas apenas ganas de salir de casa, de socializar, que no experimentan placer, y todo esto se debe al cambio hormonal. Y se necesita atención profesional y muchas veces se puede acompañar todo de un estilo de vida saludable, sobre todo con el ejercicio físico, porque nos ayuda a mejorar nuestro metabolismo", subraya.
Esta experta ve fundamental igualmente que en perimenopausia sigamos una alimentación antiinflamatoria, dado que "le da a la microbiota materiales para sentirnos mejor y reducir la inflamación crónica de bajo grado, protagonista de esta fase de cambio hormonal, y responsable de toda esa pesadez y malestar".
VALORAR LA TERAPIA HORMONAL EN PERIMENOPAUSIA
En último lugar, Radharani Jiménez apuesta por valorar en perimenopausia, antes de la menopausia, la terapia hormonal: "Muchas mujeres están erróneamente medicadas con somníferos o con ansiolíticos o antidepresivos, cuando la raíz del problema es hormonal. Por eso, muchas veces podemos valorar la terapia hormonal, incluso en perimenopausia. No hay que esperar a no tener la regla, Y quienes no puedan la terapia hormonal se pueden plantear el empleo de fitoterapia también, y ciertos suplementos con evidencia que nos mejorarán algunas áreas que se pueden potenciar como la vitamina D, el hierro, así como la adecuada ingesta de proteínas".
La evidencia más actualizada, según destaca, y donde coinciden las principales sociedades médicas del mundo, es que "la terapia hormonal bien indicada en una mujer estudiada en una consulta, con asesoría de su estilo de vida, tendrá más beneficios que riesgos".