Cuando los músculos se contraen no sólo generan movimiento sino que también liberan potentes mensajeros químicos capaces de influir en el cerebro, en el sistema inmune, y en el metabolismo. Son las llamadas miocinas, unas “cuasihormonas” producidas por el
músculo activo que, según la evidencia científica,
reducen la inflamación, protegen frente al deterioro cognitivo, y disminuyen el riesgo de enfermedades como la osteoporosis, el síndrome metabólico, o la demencia.