MADRID, 24 Abr. (EUROPA PRESS) - En un subgrupo de pacientes del estudio que se sometieron a terapia para bajar de peso, aquellos que perdieron más peso presentaron una mejor contracción de las células del músculo cardíaco, lo que sugiere que los problemas de contracción podrían ser reversibles. El equipo de Johns Hopkins Medicine también identificó un cambio químico que provoca una contracción debilitada en la proteína muscular troponina I. Este cambio fue más pronunciado en personas con insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada (HFpEF) y obesidad severa, lo que señala a la troponina I como una posible diana farmacológica para pacientes con esta afección específica.