MADRID, 7 Jul. (EDIZIONES) - Vivimos conectados de forma permanente: notificaciones, mensajes, redes sociales, y pantallas forman parte de nuestra rutina diaria hasta el punto de competir con nuestra capacidad de concentrarnos, de descansar, o de disfrutar del presente.El psiquiatra Miguel Ángel Álvarez de Mon alerta en su último libro, Desaprender (Paidós), de que el uso desregulado y compulsivo de las redes sociales puede convertirse en un factor de desgaste para la salud mental, especialmente cuando se utilizan como una vía de evasión, o en los momentos más vulnerables del día.