MADRID, 10 Feb. (EDIZIONES) - El llamado instinto maternal no es sólo una construcción cultural: la Ciencia ha demostrado que durante el embarazo y la crianza se producen cambios profundos en el cerebro y en las hormonas que predisponen al cuidado del bebé. Sin embargo, este proceso no es automático, ni tampoco similar en todas las mujeres, ni en todos los hombres, y puede verse modulado por experiencias previas, por cómo haya sido el parto, por la salud mental, o por el contexto vital de la persona. Especialistas explican cómo se forma el vínculo con un hijo, por qué a veces no aparece el 'amor inmediato', y de qué manera la maternidad y la paternidad transforman el cerebro humano.