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MADRID, 4 Feb. (EDIZIONES) -
Los avances en el diagnóstico y en el tratamiento del cáncer han aumentado de forma notable la supervivencia, pero también han puesto sobre la mesa un reto clave: proteger la fertilidad de los pacientes jóvenes antes de iniciar terapias como la quimioterapia o la radioterapia.
Hoy, técnicas como la vitrificación de ovocitos, la congelación de semen, o de tejido ovárico, permiten preservar la posibilidad de ser madre o padre tras superar la enfermedad. Los expertos coinciden en que informar en este sentido, y actuar desde el momento del diagnóstico, no sólo evita retrasos en el tratamiento oncológico, sino que mejora la calidad de vida y el bienestar emocional de los pacientes a largo plazo.
"Hoy en día, debido a todos los avances que se han producido a nivel diagnóstico y terapéutico, se ha conseguido un mayor diagnóstico precoz del cáncer y aumentar de forma importante la supervivencia de las pacientes. Así, por ejemplo, la supervivencia en las pacientes con cáncer de mama, el cáncer más frecuente en la edad reproductiva alcanza hoy en día el 85%", destaca en una entrevista con Europa Press Salud Infosalus el miembro de la Sociedad Española de Obstetricia y Ginecología (SEGO), y de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), el doctor Javier Domingo, con motivo del Día Mundial del Cáncer.
De hecho, remarca que la pérdida de la fertilidad asociada al uso de quimioterapia, y las posibilidades para preservar la fertilidad de los pacientes a los que se les diagnostica un cáncer deben tratarse pronto desde el momento del diagnóstico: "Al igual que se valora y explican sus opciones terapéuticas, es muy importante informar a las pacientes de las consecuencias del uso de quimioterapia, y del riesgo de esterilidad que conlleva, así como de la existencia de diferentes opciones para preservar su fertilidad".
Es más, este experto en fertilidad ve conveniente remitir a las pacientes a una unidad de reproducción tan pronto como se realice el diagnóstico para discutir las distintas opciones de tratamiento, y evitar problemas de tiempo, si lo que se pretende es vitrificar los ovocitos, ya que se necesitan unos 10-12 días para llevar a cabo la estimulación ovárica, y lo que no queremos es que se pueda retrasar el inicio de la quimioterapia. "E incluso disponer de la posibilidad de realizar varios ciclos de estimulación, importante sobre todo en caso de baja respuesta, ya que los resultados obstétricos están directamente relacionados con la edad de la paciente y con el número de ovocitos disponibles", añade.
CÓMO LA QUIMIOTERAPIA Y LA RADIOTERAPIA AFECTAN A LA FERTILIDAD
Los tratamientos oncológicos están enfocados a detener el crecimiento celular exagerado y sin orden que conlleva la enfermedad, de manera que con estas terapias dirigidas a curar el cáncer también se detiene el crecimiento de otras líneas celulares normales en el crecimiento, entre ellas las células reproductivas, explica el doctor Javier Domingo.
Es por eso que uno de los efectos secundarios de la quimioterapia es su gonadotoxicidad (afectan y dañan a los ovarios y a los testículos), según prosigue, al mismo tiempo que recuerda que mientras que el ovario no tiene capacidad de regenerarse, los testículos de los varones sí.
"Aunque muchas de las pacientes que reciben quimioterapia van a recobrar posteriormente su función ovárica, existe un riesgo aumentado de fallo ovárico precoz, que va a venir marcado sobre todo por la edad, y por el uso de algunos quimioterápicos, como los agentes alquilantes, muy utilizados en el cáncer de mama, que es el cáncer más frecuente en la edad reproductiva", agrega.
Eso sí, intenta tranquilizar a las pacientes recordando que "este daño en el ovario y el riesgo de esterilidad van a ser variables", y van a depender de distintos factores como son la edad de la paciente y la reserva ovárica que tenga en ese momento, el tipo de cáncer, el tipo de agente gonadotóxico que se utilice, así como la dosis y el número de ciclos que se reciba. "Respecto a la radioterapia sucede lo mismo; y todo depende de la edad de los pacientes, de las dosis recibidas, y de la zona de irradiación", sostiene Domingo, afirmando que, en estos casos, "lo que sí está claro es que a mayor edad de la paciente, la dosis de quimioterapia, o radioterapia necesarias para ocasionar fallo ovárico es menor".
CÓMO PRESERVAR LA FERTILIDAD ANTES DE LOS TRATAMIENTOS
Con todo ello, entre las opciones para preservar la fertilidad antes de iniciar un tratamiento oncológico se encontrarían, según resalta el experto en fertilidad Javier Domingo:
·En el varón es muy sencillo, simplemente con congelar una (o varias) muestras de semen es suficiente.
·En la mujer, la técnica a la que más frecuentemente se recurre es la vitrificación de ovocitos, una técnica segura y escogida por sus buenos resultados y su mayor accesibilidad; seguida de la congelación de tejido ovárico, una técnica de elección en niñas o donde no es posible realizar una estimulación ovárica, y que no suele hacerse en pacientes mayores de 35 años, dada su baja tasa de éxito en esa franja de edad.
"Otras opciones serían el uso de análogos de la 'GnRH', sin llegar a alcanzar y a sustituir a las anteriores por su eficacia, o la maduración in vitro de folículos inmaduros; aunque aún debe mejorar los resultados. Todas estas técnicas son distintas, cada una con sus ventajas y limitaciones, sin que sean excluyentes entre sí. Se debe recomendar una u otra en base a criterios individualizados", aclara.
CUÁNDO NO ES POSIBLE PRESERVAR LA FERTILIDAD EN EL CÁNCER
Sobre si existen limitaciones médicas o tipos de cáncer en los que no sea posible o recomendable preservar la fertilidad, el doctor Domingo hace hincapié en que "más que pensar en limitaciones, la preservación debe tener sentido. Aquí recuerda que a la hora de valorar y de aconsejar la realización de una técnica de preservación, hay que tener en cuenta una serie de factores:
·La edad de la paciente.
·Cómo se encuentran su función y su reserva ovárica.
·El riesgo de esterilidad en base al tratamiento que vaya a recibir.
·El pronóstico de la enfermedad.
·Los riesgos de un posible retraso del inicio de la quimioterapia.
·El riesgo de persistencia de células tumorales en el tejido ovárico si lo que se plantea es congelar la corteza ovárica.
·Contar con el visto bueno del oncólogo, coordinador del tratamiento de los pacientes con cáncer.
"Respecto a los cánceres, lo mismo, que tenga sentido; fundamentalmente condicionado por el pronóstico de la enfermedad, en relación sobre todo al estadio y a las tasas de supervivencia correspondientes, y al pronóstico reproductivo. Vitrificar ovocitos en casos en que el tratamiento del cáncer pueda dañar de forma importante el útero o el endometrio, por cirugía o radioterapia, no tendría mucho sentido, porque luego no se van a poder utilizar", precisa este experto en fertilidad, al tiempo que recuerda que en nuestro país la subrogación uterina no es legal.
Igualmente, el doctor Domingo menciona que el hecho de haber recibido tratamiento oncológico, tanto quimioterapia como radioterapia, o aquellos casos en que sea necesaria la extirpación del cuello del útero, por supuesto que le confiere un factor de riesgo añadido: "Determinar el riesgo de cada embarazo debe hacerse de una forma más individualizada. Pero lo que es importante señalar, sobre todo en el cáncer de mama, es que tras los estudios que se han realizado, el hecho de realizar una estimulación ovárica para posteriormente vitrificar los ovocitos, o de embarazarse, no empeora el pronóstico de la enfermedad, ni aumenta las recidivas en el largo plazo".
Además, entre las principales dudas de las pacientes resalta este especialista en fertilidad que la pregunta más frecuente suele ser si va a ser perjudicial, si el tratamiento con "hormonas" puede empeorar el pronóstico de la enfermedad. "Hay que señalar que los tratamientos que se emplean para llevar a cabo la estimulación de la ovulación en las pacientes con cáncer de mama no aumentan las recurrencias de la enfermedad, ni empeoran su pronóstico o la supervivencia, independientemente de la existencia de receptores estrogénicos o no, del número de ciclos, o de que lleve a cabo antes o después de la cirugía si ésta se fuera a realizar", remarca.
EL IMPACTO EMOCIONAL TRAS SUPERAR UN CÁNCER
Finalmente, charlamos con este doctor sobre el impacto que desde el punto de vista emocional tiene para el paciente el saber que se ha preservado la posibilidad de ser padre o madre tras superar el cáncer.
Dice que "el impacto es grande", y que hoy en día la preservación de la fertilidad debiera considerarse parte integral de los tratamientos oncológicos en aquellos varones y mujeres diagnosticados en edad reproductiva. "Aunque finalmente no hagan ningún tratamiento, los pacientes valoran positivamente el hecho de que al menos se haya tratado este tema", subraya.
Considera que, si bien en el momento del diagnóstico de un cáncer el único pensamiento de la paciente y de sus familiares puede ser el de combatir y el de superar la enfermedad, que lógicamente es lo prioritario, una vez superado el cáncer cobran importancia los efectos secundarios derivados de los tratamientos oncológicos.
En este sentido, asegura que la menopausia y la infertilidad, que muchas veces acompañan, pasan a ser dos de los efectos a los que se enfrentan las pacientes que más les preocupan, y que pueden afectar su calidad de vida. "El papel del oncólogo aquí es muy importante, porque a la vez que se informa de los tratamientos, hay que hacerlo también de las consecuencias que tienen en el futuro y, en concreto, en este caso, sobre la fertilidad, y de las posibilidades que pueden ofrecer las técnicas de preservación de la fertilidad. Esta información la perciben los pacientes como algo positivo, como una prueba de que se puede superar el cáncer y de que así te puedes centrar en el tratamiento de la enfermedad sin dejar de poder optar a la maternidad en el futuro", remarca.
Finalmente, destaca que el acompañamiento psicológico por parte de todos, tanto durante el tratamiento oncológico como posteriormente al mismo, e incluso durante el tratamiento reproductivo llegado el momento, es muy importante.